La automotriz japonesa Toyota y la firma estadounidense Joby Aviation crearon una empresa conjunta para producir en serie aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical, conocidas como autos voladores.
La tecnología avanza en el sector de la movilidad. En ese marco, Toyota busca dar un paso en la industria automotriz global con los autos voladores. Este concepto podría estar cada vez más cerca de convertirse en una realidad, con un movimiento que promete redefinir los traslados en las grandes metrópolis.
Toyota anunció la profundización de su alianza con la firma estadounidense Joby Aviation, con el objetivo de acelerar la fabricación comercial de los denominados “autos voladores”. Esta colaboración, que ya cuenta con casi una década de antecedentes, entra ahora en una fase de ejecución industrial a través de la creación de una empresa conjunta especializada en la producción en serie de aeronaves eléctricas de despegue y aterrizaje vertical.
El proyecto de Toyota
El acuerdo conforma la fundación de la Joby Toyota Aero Manufacturing Preparation Company (JTAMPC), una nueva entidad que tendrá su base de operaciones en California, Estados Unidos. Toyota ostentará la participación mayoritaria con un 51%, mientras que la startup californiana conservará el 49% restante.
Bajo este esquema, Joby Aviation no solo aporta su tecnología de vuelo, sino que otorgará a la nueva sociedad los derechos exclusivos para la fabricación de sus aeronaves y licenciará toda la propiedad intelectual necesaria sin el cobro de regalías.
Esta sinergia busca combinar la agilidad tecnológica de una startup con el músculo financiero y la precisión manufacturera del mayor fabricante de automóviles del mundo.
La marca japonesa llega al cielo
El aporte fundamental de la automotriz japonesa no se limitará a la inversión de capital. El foco de Toyota estará centrado en volcar su experiencia en procesos productivos y control de calidad para facilitar la industrialización a gran escala.
El objetivo es aplicar el Toyota Production System (TPS) en el ensamblaje de las aeronaves, lo que permitirá optimizar los costos, mejorar la eficiencia industrial y garantizar estándares consistentes en cada unidad que salga de la línea de montaje.
Este paso es considerado imprescindible para responder a la demanda masiva que se proyecta una vez que estos servicios obtengan las certificaciones necesarias para operar comercialmente. La capacidad de producir en volumen con alta calidad es, actualmente, uno de los mayores cuellos de botella para la adopción masiva de la movilidad aérea.
La aeronave que cambiará la ciudad
El vehículo que protagonizará esta nueva etapa industrial es el modelo S4 de Joby, una aeronave totalmente eléctrica concebida para ofrecer desplazamientos rápidos, silenciosos y cómodos en entornos urbanos saturados.
Técnicamente, el S4 destaca por contar con seis rotores y una versatilidad única, ya que tiene la capacidad de despegar de manera vertical, como un helicóptero, y una vez en el aire, transicionar para volar de forma horizontal como un avión convencional.
En cuanto a su habitabilidad, el diseño está configurado para transportar a un piloto y cuatro pasajeros, lo que lo posiciona como una herramienta ideal para servicios de taxi aéreo. Al operar con propulsión eléctrica, estos vehículos eliminan las emisiones directas y reducen el impacto sonoro en comparación con las aeronaves tradicionales.
Desafíos en el horizonte y certificación
A pesar del respaldo industrial, el camino hacia la adopción masiva aún debe sortear obstáculos significativos. Joby Aviation se encuentra actualmente en una etapa crítica para obtener la certificación de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos, un paso legal obligatorio antes de iniciar cualquier operación comercial.
En paralelo, la infraestructura industrial sigue expandiéndose. Joby ya amplió su planta principal en California durante 2025 y anunció a principios de este año la adquisición de una nueva fábrica en Ohio. No obstante, más allá de la fabricación, el éxito del negocio dependerá de la creación de la infraestructura logística necesaria y de la evolución de los marcos regulatorios internacionales.
Con la creación de esta empresa conjunta, Toyota y Joby Aviation pondrán en marcha la maquinaria necesaria para que los autos voladores se conviertan en una realidad comercial.
