Docentes y estudiantes de la UNL describen cómo reorganizan las actividades académicas ante interrupciones por medidas gremiales o de transporte. El uso de plataformas virtuales y la planificación anticipada permiten continuar con el dictado de clases.
Transitar la vida universitaria en la educación pública implica, con frecuencia, atravesar escenarios cruzados por reclamos del sector docente o complicaciones en el transporte público. Sin embargo, lejos de significar un freno absoluto a las carreras, docentes y alumnos construyen alternativas de trabajo para garantizar que el aprendizaje no se detenga.
Aulas virtuales y guías de estudio: cómo los universitarios sostienen la cursada ante los paros
Frente a las interrupciones por medidas gremiales o de transporte, los profesores despliegan canales alternativos para garantizar el ritmo pedagógico y sostener el avance de los estudiantes en sus carreras.
Brenda Lastra, Lic. en Terapia Ocupacional y docente en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas (FBCB) de la UNL y en la Escuela Superior de Sanidad, analizó cómo se reorganizan las asignaturas durante esas jornadas: «Frente a una medida de fuerza no creo que se tenga que trasladar automáticamente una clase presencial a la virtualidad, porque el paro es una medida dentro de un conflicto colectivo que hay que respetar. Sin embargo, siempre intentamos que el estudiante tenga claridad sobre qué se va a trabajar, qué materiales puede consultar y cómo reorganizar la propuesta».
Las herramientas de educación a distancia funcionan como un soporte clave para adaptar la enseñanza ante imprevistos. «Contamos con muchas herramientas para sostener ese vínculo: trabajar a través del aula virtual, dejar un ebook, presentaciones con audio o materiales de lectura. Se busca evitar que una interrupción impacte negativamente en la trayectoria de los estudiantes», sostuvo la docente.
En esa misma línea, el arquitecto Rubén Suppo, coordinador de Producción Audiovisual y docente en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-UNL), diferencia el uso de la virtualidad en emergencias respecto de las medidas gremiales: «Es necesario distinguir lo ocurrido durante la pandemia de lo que sucede ante una medida de fuerza. En la emergencia sanitaria la virtualidad permitió continuar con las actividades ante la imposibilidad de encontrarnos presencialmente. En cambio, cuando como cátedra adherimos a un paro, suspendemos las actividades programadas. Esto no impide que los estudiantes puedan acceder a los materiales previamente publicados y continuar de manera autónoma».
Reorganización de contenidos y dinámicas de clase
Frente a la suspensión de clases presenciales, los equipos docentes despliegan estrategias de planificación para no sobrecargar el calendario académico. Sobre cómo evitan la pérdida de clases, Suppo destacó el ajuste de contenidos teóricos previo a las jornadas de fuerza: «Cuando las medidas de fuerza se anuncian con anticipación, procuramos reorganizar la planificación, jerarquizar los contenidos fundamentales e integrar temas relacionados. Esto nos permite desarrollar en una misma clase conceptos de dos encuentros, adecuando los tiempos para preservar la calidad del proceso formativo sin compactar contenidos a las apuradas».
Asimismo, remarcó que la tecnología exige un acompañamiento pedagógico activo por parte de los profesores: «La familiaridad de los jóvenes con las tecnologías digitales no garantiza por sí misma el aprendizaje. El uso académico de estas herramientas requiere orientación, acompañamiento y una planificación pedagógica específica. Lo fundamental sigue siendo la intervención docente».
La vivencia de los estudiantes: autonomía y flexibilidad
Para los universitarios, las alternativas virtuales en días de paro generan experiencias diversas, aunque coinciden en que no representan un obstáculo insalvable para continuar el trayecto académico.
Catalina (20 años), estudiante de la Licenciatura en Biodiversidad, describe la dinámica habitual de su facultad: «Generalmente las teóricas quedan para la siguiente clase y los trabajos prácticos los suben al aula virtual para que los resolvamos con lo que tenemos. Con el tiempo uno aprende a organizarse, adaptarse a los cambios y buscar otras formas de estudiar cuando la cursada se interrumpe».
En tanto, Franco (21 años), alumno de la Licenciatura en Diseño Industrial, destaca el uso de la plataforma institucional: «Casi siempre nos brindan clases virtuales o materiales en la plataforma para continuar y no atrasarnos. En mi carrera la mayoría de los trabajos son proyectuales, y los días de entrega se respetan por más que haya paro. Siento que se toman los recaudos necesarios para seguir con normalidad».
Por su parte, Gino (19 años), ingresante de Ingeniería en Informática en la FICH, detalla el esfuerzo que implica el estudio independiente: «Cuando hay paro docente o no docente no se da la clase presencial, pero suelen dejar una alternativa virtual o clases grabadas. Esto te obliga a sentarte en tu casa y ver el tema por tu cuenta. Aunque requiera más tiempo de estudio autodidacta y un esfuerzo extra sobre el final, no siento que sea motivo para atrasarme en la carrera».
Formación integral en la universidad pública
Las contingencias sociales y laborales forman parte del entorno de la universidad, un ámbito que prepara a los futuros profesionales tanto en contenidos disciplinares como en capacidad de adaptación al contexto.
«Desde la década del ochenta hasta hoy, la universidad pública ha atravesado numerosos conflictos presupuestarios y salariales. Sin embargo, aun en contextos adversos, siempre ha sido posible estudiar, enseñar y avanzar. A quienes están pensando en comenzar les diría que los conflictos no sean el único elemento que consideren: la experiencia universitaria es un espacio de formación profesional, pensamiento crítico y transformación personal que va mucho más allá de obtener un título», dejó como mensaje Rubén Suppo para los futuros estudiantes universitarios.
Al respecto, la docente Brenda Lastra concluyó: «Estudiar en la universidad pública implica formar parte de una institución atravesada por el contexto social, económico y laboral del país. En mis años dentro de la universidad pública nunca el objetivo de los docentes es que los estudiantes se atrasen o no puedan finalizar su proyecto de vida. La universidad sigue siendo un espacio de formación, encuentro y construcción colectiva, y no hay que poner la experiencia en términos de pérdida, sino siempre en términos de ganancia».
