Tras los crímenes de trabajadoras sexuales en Rosario, Retiro y Córdoba, la Asociación de Mujeres Meretrices de la República Argentina (AMMAR) emitió un comunicado en el que rechaza la hipótesis del «femicida en serie» y sostiene que la precariedad y el abandono estatal exponen a las trabajadoras a la clandestinidad. La organización convocó a una asamblea y a un paro de trabajadorxs sexuales.
La Asociación de Mujeres Meretrices de la República Argentina (AMMAR) emitió un comunicado frente a los recientes crímenes de trabajadoras sexuales en distintos puntos del país, que incluyen los casos de Bárbara y Débora en Rosario, Tatiana en Retiro (Buenos Aires) y Daniela en Córdoba.
En el texto, la organización rechaza la teoría mediática del «femicida en serie» y afirma que la precariedad estructural y el abandono estatal son los factores que exponen a las trabajadoras sexuales a situaciones de riesgo. «No hay un asesino en serie, hay una precariedad y una pobreza estructural que nos exponen a la clandestinidad total», declaró Georgina Orellano, referente nacional de AMMAR, según el comunicado.
AMMAR cuestionó la construcción de diagnósticos por parte de los medios masivos basados en expedientes judiciales y partes policiales. La organización sostuvo que reducir los crímenes a la acción aislada de un individuo invisibiliza las condiciones materiales que afectan a las trabajadoras sexuales.
Entre los factores de vulnerabilidad mencionados en el comunicado se encuentran la desesperación por pagar cuentas en un contexto inflacionario, la necesidad de alquilar departamentos temporarios o trasladarse a otras ciudades ante la retracción del mercado local, y la tendencia a concurrir a domicilios particulares. Asimismo, advirtieron sobre los peligros que introdujo la virtualidad y el uso de plataformas digitales, que erosionaron las redes tradicionales de autocuidado entre compañeras.
«No nos matan por putas; nos matan porque creen que las vidas de las putas no valen nada y no importan a nadie», manifestaron desde el colectivo, y señalaron que el trasfondo de la violencia radica en el estigma social, la deshumanización y la falta de derechos laborales.
En memoria de Débora, Bárbara, Daniela y Tatiana, AMMAR convocó a una asamblea general para debatir y organizar un Paro de Trabajadorxs Sexuales y cese de actividades. La medida busca visibilizar la desprotección institucional que expone a las trabajadoras a la clandestinidad, bajo la consigna «Porque nuestras vidas no son descartables, porque nuestras vidas también importan».
