La Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) puso en marcha el programa ‘La Universidad que Cuida’, una iniciativa interdisciplinaria que busca abordar la salud mental de los alumnos. El vicerrector de Formación, Padre José Luis Ayala, explicó los alcances del programa y las principales problemáticas que afectan a los estudiantes.
La Universidad Católica de Santa Fe (UCSF) implementó el programa ‘La Universidad que Cuida’, una iniciativa que trabaja aspectos de la salud mental de los alumnos de forma interdisciplinaria. El programa involucra a personal de Recursos Humanos, Tutorías, Bienestar, la Facultad de Psicología y el Departamento de Pastoral.
El Padre José Luis Ayala, vicerrector de Formación de la UCSF, coordina el programa. En declaraciones a El Litoral, afirmó: «A nivel global, uno de cada tres estudiantes tiene algún problema de salud mental. Este dato se dio en una de las reuniones de la Organización de Universidades Católicas de América Latina y el Caribe (Oducal). Ahí nos preguntamos, ¿qué podemos hacer como universidad?».
El vicerrector señaló que el objetivo central es «favorecer ambientes para el bienestar bio-psico-socio-espiritual de la comunidad educativa». Asimismo, indicó que «hay quizás una mirada social sesgada del concepto de salud mental, cuando en realidad es un concepto de gran amplitud».
Consultado sobre las manifestaciones más comunes de estados anímicos negativos, Ayala respondió: «Desde el área de Tutorías se acompaña a los estudiantes desde el minuto cero, es decir, desde que entran a la facultad. Allí se detectó que lo que más nos expresan con respecto a lo que les pasa es la incertidumbre: esto de venir a un mundo que desconocen (la universidad) y en el cual se tiene que insertar».
Agregó que «se expresa mucho el tema de la ansiedad. La ansiedad es en estos momentos es uno de los estados sobre los cuales los chicos más hacen referencia. Y los miedos lógicos respecto del futuro laboral, porque se están preparando también para ingresar luego en ese otro mundo (el laboral) complejo y cada vez más exigente».
Dentro del programa, según Ayala, se trabaja en herramientas para revertir estados emocionales. «Se insiste mucho en empezar a gestionar los tiempos: de estudio, de cursado, de descanso, de las relaciones interpersonales; de los amigos de adentro de la universidad y de los que ya venían anteriormente; y por supuesto, de las familias», detalló.
El vicerrector también mencionó el rol de las familias: «Las familias para nosotros son un gran apoyo. En muchos casos se las llama para conversar ante una determinada situación. La familia es el primer lugar de contención de los chicos».
En cuanto a los valores espirituales, Ayala aclaró: «Una de las características centrales del programa de salud mental -que no es sólo para los alumnos, sino también para los docentes y demás personal-, abarca los valores espirituales. No hablo de los valores religiosos, sino de los espirituales. Es esto lo que nos da perspectiva, más allá del momento anímico que vivimos».
Y añadió: «El objetivo que va más allá es la realización plena como persona». En este sentido, aludió a «la meta de la felicidad, del hombre que se desarrolla con plenitud en todos los aspectos de su vida».
Finalmente, Ayala sostuvo: «Así como ellos salen con un caudal enorme de conocimientos profesionales, un día deberán dar algo de ese caudal a la sociedad. Ahí también está la plenitud de la persona: en compartir con el otro todo eso para lo que ese estudiante, ahora profesional, se ha formado».
