Por primera vez desde 1983, los autodenominados ‘veteranos’ del Operativo Independencia participarán del desfile cívico-militar del 9 de Julio en San Miguel de Tucumán, según confirmaron fuentes de la agrupación Pañuelos Negros.
El 9 de febrero de 1975, 1.500 soldados al mando del general Acdel Vilas desembarcaron en Tucumán con una orden firmada cuatro días antes por la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón: «aniquilar el accionar de los elementos subversivos». 51 años después, los sobrevivientes y herederos de aquella tropa volverán a marchar por San Miguel de Tucumán, pero esta vez en el Parque 9 de Julio, con banda militar, palco de autoridades y aplausos. Por primera vez desde 1983, quienes reivindican haber «combatido a la subversión» antes y durante la dictadura tendrán su lugar en el desfile oficial de una fiesta patria.
El dato no figura en ninguna gacetilla oficial, sino que lo confirmaron fuentes de la «familia militar», según informó Data Clave. La inclusión de los «veteranos» es el resultado de un trabajo de lobby de la agrupación «Pañuelos Negros» que lidera Asunción Benedit de Lacal Montenegro y de la constelación de organizaciones nucleadas bajo el paraguas de Unión de Promociones, que desde la asunción de Javier Milei vienen recogiendo gestos de reivindicación.
El gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, confirmó que cursó invitaciones formales tanto al presidente como a la vicepresidenta para la vigilia en la Casa Histórica y los actos oficiales, y que el desfile cívico-militar formará parte de la agenda. «Tucumán no discrimina a nadie. Tucumán abre los brazos a todos los argentinos y argentinas que quieran visitarnos», declaró Jaldo según Contexto Tucumán.
Para dimensionar qué fue el Operativo Independencia: el 5 de febrero de 1975, el gobierno constitucional de Isabel Perón firmó el decreto secreto 261/75, que ordenaba al Ejército «neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos» en Tucumán. El blanco declarado era la Compañía de Monte «Ramón Rosa Jiménez» del ERP, un foco guerrillero que nunca superó los 150 combatientes. El despliegue llegó a movilizar a unos 5.000 efectivos. El comando táctico instaló en Famaillá el primer centro clandestino de detención del país: la «Escuelita de Famaillá», por la que pasaron más de 1.500 personas secuestradas. Allí se ensayó, un año antes del golpe, la metodología de secuestro, tortura sistemática, ejecuciones sumarias y desaparición de cuerpos. En octubre de 1975 los decretos 2770, 2771 y 2772 extendieron el «aniquilamiento» a todo el territorio nacional.
La agrupación Pañuelos Negros, liderada por Asunción Benedit, viuda del capitán Francisco Lacal Montenegro —que «estuvo en el monte» durante el Operativo Independencia—, hermana del diputado libertario Beltrán Benedit, eligió como estética la inversión del símbolo de las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. La organización reclama la libertad de los condenados por delitos de lesa humanidad, a quienes llaman «patriotas cautivos».
En febrero de 2025, al cumplirse el medio siglo del Operativo Independencia, la Unión de Promociones realizó actos y desfiles propios en la capital tucumana, reivindicando el accionar de Vilas y Bussi. El 29 de noviembre de 2025, la marcha a Plaza de Mayo con pañuelos negros reclamó la libertad de los condenados por delitos de lesa humanidad. Ahora, siete meses después, el reclamo se transforma en protocolo oficial.
El desfile del 9 de Julio de 2026 será en Tucumán, por segundo año consecutivo sin desfile nacional organizado por la Casa Rosada, en un contexto donde la Decisión Administrativa 20/2026 recortó cerca de 59.600 millones de pesos a las Fuerzas Armadas.
