La Biblioteca Nacional de Francia (BnF) anunció el hallazgo de un manuscrito autógrafo de Wolfgang Amadeus Mozart que contiene siete piezas para flauta y arpa nunca interpretadas, además de información sobre su estadía en París en 1778 y su actividad como docente.
La Biblioteca Nacional de Francia (BnF) informó el hallazgo en París de un manuscrito autógrafo inédito de Wolfgang Amadeus Mozart. El documento contiene siete piezas para flauta y arpa que no habían sido interpretadas hasta la fecha, junto con datos sobre la última estancia del compositor en la capital francesa, en 1778, y sobre su labor como docente.
El cuaderno, de 44 páginas, fue descubierto por el conservador François-Pierre Goy mientras revisaba un lote de una veintena de manuscritos anónimos antes de su jubilación. La BnF calificó el hallazgo como de “primer orden” y fue validado por especialistas de la Fundación Mozarteum de Salzburgo tras un peritaje concluido a finales de abril.
Las siete composiciones inéditas, que suman aproximadamente 20 minutos de música, serán interpretadas por primera vez este domingo durante la Fiesta de la Música en Francia. El concierto estará a cargo de la Orquesta Filarmónica de Radio France, con la flautista Mathilde Caldérini y el arpista Nicolas Tulliez.
El director de la BnF, Gilles Pécout, afirmó que el descubrimiento es “mayor” y que el manuscrito permite conocer mejor la faceta de Mozart como profesor, al tiempo que documenta con mayor precisión su última estadía en París.
El cuaderno reúne una docena de ejercicios y lecciones de composición que Mozart impartió entre mayo y julio de 1778 a Marie-Louise-Philippine de Bonnières de Guînes, hija del duque de Guînes y arpista destacada de la época.
Según los especialistas, las siete piezas muestran el método de enseñanza del compositor. Todas parten de una idea musical de Mozart y combinan, en diferentes proporciones, la escritura del maestro y la de su alumna. En algunos pasajes, Mozart redactaba la parte del arpa y dejaba que ella completara la de flauta; en otros, ambos intercambiaban los roles.
La autenticidad del manuscrito se determinó a partir del análisis de la caligrafía, que presentaba rasgos característicos del compositor, como la forma de las claves de sol y de fa. Posteriormente, la comparación con otros autógrafos digitalizados y el estudio del papel —de fabricación francesa y con los mismos sellos que una copia del Concierto para flauta y arpa encargada por el duque de Guînes— reforzaron la atribución.
El hallazgo aporta un nuevo testimonio de la producción de Mozart durante uno de los períodos menos documentados de su carrera y suma un conjunto de obras desconocidas al repertorio del compositor, que serán escuchadas por primera vez casi dos siglos y medio después de haber sido escritas.
