Pablo Rodríguez Jáuregui fundó en 2006 la Escuela para Animadores de Rosario (EPA), una de las tres opciones públicas de formación en animación del país. Su trayectoria incluye un encuentro clave con Caloi y la donación de 350 obras a la Cinemateca Municipal.
Por Lucía Vega
Pablo Rodríguez Jáuregui viajó desde Rosario hasta Buenos Aires para entregar personalmente un sobre con bocetos a Caloi, conductor del programa “Caloi en su tinta” en ATC TV. Tras esperar varias horas en la puerta del canal, ubicado en Avenida Figueroa Alcorta 2999, logró interceptar a Caloi, a la productora María Verónica Ramírez y al productor Fernando Martín Peña. Les entregó el sobre con sus primeros trabajos.
En 2006, Rodríguez Jáuregui fundó la Escuela para Animadores de Rosario (EPA), una institución de educación no formal que depende del Punto Audiovisual Cine Lumière. La EPA es una de las tres únicas opciones públicas para estudiar animación en el país y cuenta con más de 430 egresados.
El 31° Festival Latinoamericano de Cine, que se realiza en el Cine Lumière, incluyó por primera vez en su historia una película animada en la competencia de largometrajes: “Coração das Trevas”, basada en el libro de Joseph Conrad. La película se proyectó el lunes 1° de junio a las 20.30 horas. De los 240 largometrajes recibidos, fue el único animado. En la competencia de cortometrajes, de los 684 recibidos, cinco son latinoamericanos y uno es rosarino: “Criaturas del Paraná”.
Gustavo Escalante, curador del Festival, afirmó que la animación “tiene mucho prejuicio encima” y que “es caro, pero permite libertad plástica estética”. Agregó que películas de acción real con efectos digitales, como “Los Vengadores”, “son casi animadas”.
Durante la primera proyección de “Coração das Trevas”, a los diez minutos se encendieron luces rojas intermitentes en la sala. La opinión de un grupo de estudiantes de animación de Rosario fue diversa: una estudiante emitió una onomatopeya de indecisión, mientras otros manifestaron que les gustó la película.
Rodríguez Jáuregui señaló que para hablar de animación en Rosario primero hay que mencionar a Luis Bras, un animador rosarino con proyección internacional. Javier Cossalter, Lic. en Artes e investigador de Cine Latinoamericano, explicó que Bras “se acercó al cine a principios de los sesenta de manera autodidacta, explorando técnicas artesanales de intervención directa sobre el material sensible”. Bras tuvo un taller llamado “El sótano” en San Lorenzo y Corrientes, que fue semillero de animadores, incluido Rodríguez Jáuregui.
El sábado 18 de abril de 2026, la Cinemateca Municipal de Rosario recibió en donación 350 obras de Caloi, en formatos VHS, U-Matic y Betacam. La donación fue gestionada por María Verónica Ramírez, quien trajo las cintas desde Buenos Aires.
