Un juez ordenó al banco pagar daños morales y materiales a un hombre de 80 años, tras comprobar que la entidad no monitoreó la suplantación de su identidad en redes sociales, lo que facilitó el robo de fondos mediante phishing.
El Banco Galicia fue condenado a indemnizar a un jubilado de la provincia de Santa Fe, víctima de una estafa virtual, con el pago de intereses por las sumas sustraídas más $2.000.000 por daño moral. Si bien la entidad había restituido previamente el dinero robado, el afectado inició una demanda por daños.
El hombre, de 80 años, realizaba changas para una firma y los pagos se acreditaban en su cuenta. Al delegar la operación de su homebanking en su hija, esta fue redirigida desde el sitio web del banco a un perfil falso en Instagram que simulaba ser la entidad. Allí, mediante ingeniería social, ciberdelincuentes obtuvieron las credenciales y realizaron tres transferencias no autorizadas por un total de $500.000.
En su resolución, el juez Marcelo Quiroga destacó que con «altísimo grado de probabilidad» el perfil de Instagram no pertenecía al banco, sino que era una herramienta de phishing. Consideró «inadmisible» que la entidad no realizara actividades de ciberpatrullaje para detectar la suplantación de su identidad comercial, señalando que una simple búsqueda en redes sociales arrojaba numerosas cuentas falsas.
