La posible eliminación de las elecciones primarias genera fricciones en la coalición oficialista y reactiva la interna opositora, en un escenario de alta complejidad parlamentaria.
El debate sobre la continuidad de las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) se ha instalado como uno de los ejes de tensión política. Desde el Gobierno nacional se ha evaluado su eliminación, una medida que requeriría una ley y que enfrenta un panorama legislativo complejo, dada la actual conformación del Congreso.
Esta discusión se da en un contexto de rumores sobre desavenencias dentro de la coalición gobernante, particularmente entre la Presidencia y la Vicepresidencia. En este marco, la designación del general Carlos Presti al frente del Ministerio de Defensa es interpretada por algunos analistas como un gesto político hacia el espacio de la vicepresidenta Victoria Villarruel.
Por otro lado, la oposición, con el peronismo como principal referente, comienza a delinear sus estrategias de cara al futuro electoral. Figuras como el senador Sergio Uñac han propuesto la realización de una gran interna partidaria, mientras que otros dirigentes evalúan sus posibilidades. La discusión sobre las PASO resulta central para estos espacios, ya que tradicionalmente han servido para ordenar las candidaturas opositoras.
Mientras tanto, el Gobierno enfrenta el desafío de avanzar con su agenda legislativa, que incluye temas sensibles como la reforma laboral, en un escenario donde no cuenta con mayoría propia en ninguna de las dos cámaras. La necesidad de negociar con gobernadores y bloques opositores se vuelve una constante, marcando un ritmo de gestión que los observadores califican de arduo.
El desarrollo de estos eventos políticos ocurre en un clima social y económico desafiante, donde las decisiones del poder ejecutivo y las dinámicas parlamentarias son observadas con atención por la ciudadanía.
