La ciudad chubutense, reconocida por su oferta de turismo natural, muestra también una dinámica expansión poblacional y una rica historia cultural que se remonta a la colonización galesa.
Puerto Madryn, ubicada en la provincia de Chubut, se despliega alrededor del Golfo Nuevo. Sus aguas tranquilas son escenario de actividades como el snorkel con lobos marinos al amanecer o el avistamiento de ballenas, orcas y delfines en Península Valdés en distintas épocas del año. Estas experiencias, junto al astroturismo, la convierten en un destino destacado para el contacto con la naturaleza.
Sin embargo, Puerto Madryn es más que un punto de partida para excursiones. La ciudad experimenta un crecimiento exponencial de su población, atrayendo a personas que buscan establecerse de manera definitiva. Su trazado urbano se divide en dos mitades, norte y sur, a partir del eje histórico formado por las avenidas Gales y Roca, donde se originó el poblado en el siglo XIX.
El antiguo muelle, hoy de uso turístico, y el monumento a la gesta galesa que recuerda la llegada de los colonos en 1865, son testigos de su pasado. La guía turística Adriana Chao destacó que el desarrollo urbano recibió un impulso significativo con la llegada del ferrocarril y, posteriormente, con la instalación de la planta de aluminio Aluar.
«El crecimiento más estético ha sido en el sur, donde la tierra era muy económica hasta la década de 1990», explicó Chao, señalando que actualmente también se avanza con construcciones en la zona norte. La ciudad, declarada Capital Nacional del Buceo, ofrece además una variada gastronomía, con los camarones como uno de sus productos estrella, y una activa agenda cultural municipal.
