La aeronave, donada en 2017 al Historical Aircraft Restoration Society Aviation Museum (HARS) en Nueva Gales del Sur, Australia, fue desmontada y transportada por barco desde Estados Unidos. El proceso de ensamblaje comenzó en octubre y el museo planea exhibirla de forma permanente.
El actor y piloto John Travolta anunció en 2017 la donación de su avión Boeing 707-138B al Historical Aircraft Restoration Society Aviation Museum (HARS), ubicado en Nueva Gales del Sur, Australia. La aeronave había sido fabricada para la aerolínea Qantas y pertenece a una variante vinculada a la historia de la aviación australiana. Travolta fue embajador de Qantas durante años.
El plan original consistía en reparar la aeronave y volarla desde Estados Unidos hasta Australia. Sin embargo, problemas de aeronavegabilidad, corrosión, nuevas exigencias técnicas y la pandemia de COVID-19 retrasaron el proyecto. Restaurarla en Estados Unidos para que pudiera realizar el vuelo habría requerido años adicionales de trabajo y millones de dólares.
La solución adoptada fue desarmar el avión. A comienzos de 2026, especialistas de Worldwide Aircraft Recovery trabajaron durante aproximadamente 60 días en Georgia para desmontar las alas y la cola del Boeing. Solo las alas requieren miles de pernos para volver a ser colocadas.
El fuselaje y las piezas principales fueron cargados en un barco y cruzaron el océano hasta Port Kembla. Llegaron a Australia en mayo y luego recorrieron por tierra los aproximadamente 15 kilómetros hasta el museo HARS en Shellharbour Airport.
En octubre comenzó una de las etapas más llamativas: especialistas estadounidenses viajaron hasta Australia para realizar el proceso inverso y volver a montar el 707 junto con los voluntarios del museo.
El aparato también conserva rastros de su etapa como avión privado de una estrella de Hollywood. Travolta instaló un interior de lujo con dos dormitorios, un baño y espacios para recibir invitados. Según responsables del museo, el propio actor les contó que personalidades como Barbra Streisand habían viajado a bordo.
El objetivo inmediato no es devolverlo al servicio comercial. HARS pretende dejarlo como exhibición permanente y, si es posible, conseguir que pueda desplazarse por la pista para ofrecer recorridos al público.
El proceso ya forma parte de la atracción: durante jornadas abiertas del museo, los visitantes han podido observar los preparativos y el ensamblaje.
Casi una década después de la donación, el Boeing de Travolta está a punto de completar su viaje. No llegó a Australia volando como se había imaginado en 2017, sino convertido temporalmente en un enorme rompecabezas aeronáutico.
