El CEO de Origen Uruguay, Patricio Cortabarría, expondrá en el Congreso Federal Ganadero sobre las transformaciones en la ganadería de Uruguay, que incluyen animales más jóvenes, carcasas más pesadas y un mayor uso de granos en la alimentación.
El CEO de Origen Uruguay, Patricio Cortabarría, disertará en el Congreso Federal Ganadero sobre las transformaciones que atraviesa la ganadería de Uruguay en los últimos dos o tres años. Así lo confirmó el especialista, quien describió los cambios en el stock vacuno y en los sistemas productivos del país vecino.
«El stock vacuno en Uruguay experimenta un cambio relevante en los últimos dos o tres años. Los novillos adultos van desapareciendo y se faenan animales progresivamente más jóvenes, al tiempo que aumenta el peso de las carcasas y el número de vacas de cría. El stock de vacas de cría creció aproximadamente un 10%, pasando de 4 millones a casi 4,5 millones de cabezas», afirmó Cortabarría.
El ingeniero agrónomo y productor señaló que Uruguay y Argentina desarrollaron históricamente modelos ganaderos diferentes. Mientras que la producción argentina estuvo más vinculada a un novillo joven destinado al consumo interno, Uruguay mantuvo una orientación exportadora con animales de mayor edad y peso. «Históricamente diferíamos del biotipo ganadero argentino», sostuvo.
Según el especialista, el esquema uruguayo comenzó a modificarse en los últimos años impulsado por la mayor participación de la agricultura en los sistemas ganaderos. «El grano aparece con mayor frecuencia en la ganadería de carne en comparación con lo que sucedía 10 o 15 años atrás», destacó.
La incorporación de una alimentación más intensiva permitió acelerar los ciclos productivos e incrementar la cantidad de animales enviados a faena. En ese marco, la terminación a corral representa cerca del 30% de la faena total y supera el 40% cuando se considera exclusivamente a los novillos.
Cortabarría consideró que se requiere trabajar de manera conjunta sobre genética y nutrición. «La genética y la nutrición se encuentran íntimamente entrelazadas», sostuvo, y agregó que el objetivo es lograr animales capaces de desarrollar carcasas pesadas a edades tempranas sin resignar calidad.
Respecto de los mercados, identificó a Estados Unidos, China y Europa como los tres principales destinos de la carne uruguaya, seguidos por Israel. Además, detalló que alrededor del 45% de la faena corresponde a hembras, especialmente vacas de descarte, que encuentran demanda en el consumo doméstico.
En cuanto a su participación en el Congreso Federal Ganadero, Cortabarría señaló que será importante el intercambio con productores argentinos. «Resulta muy interesante la interacción con los ganaderos argentinos, quienes hoy reorientan su foco hacia la exportación», expresó.
El especialista planteó que será relevante observar cómo evolucionan los sistemas productivos según su ubicación geográfica. En particular, consideró que una de las discusiones pasa por determinar si los establecimientos cercanos a Buenos Aires continuarán concentrados en la producción de novillos para consumo interno, mientras que las regiones más alejadas avanzarán hacia animales de exportación.
Para Cortabarría, el interrogante no pasa solamente por definir qué animal demanda el mercado, sino también por identificar qué tipo de hacienda puede producirse de manera eficiente en cada región.
De cara a los próximos diez años, anticipó que la producción mundial de carne enfrentará nuevas exigencias vinculadas a la calidad del producto y a las condiciones en que se desarrolla la actividad. En su visión, los consumidores prestarán cada vez más atención a aspectos como la inocuidad, la calidad y el impacto ambiental de los sistemas productivos.
En ese escenario, la investigación científica y el desarrollo tecnológico tendrán un papel fundamental para medir, certificar y garantizar procesos productivos más eficientes y con menor huella ambiental.
