El Ministerio del Interior francés informó que al menos 400 personas fueron detenidas durante las movilizaciones de este sábado en París, Marsella, Rennes, Toulouse y Angers. Las protestas, que reclaman contra el alza de precios y el deterioro del modelo social, derivaron en enfrentamientos con la policía y saqueos en comercios de lujo.
El Ministerio del Interior de Francia informó que al menos 400 personas fueron detenidas durante las protestas convocadas este sábado por los «chalecos amarillos», sindicatos y estudiantes en distintas ciudades del país. La cifra se actualizó desde una primera estimación de 272 detenciones.
Las movilizaciones se desarrollaron en París, Marsella, Rennes, Toulouse y Angers, entre otras localidades. La policía utilizó gases lacrimógenos y se produjeron enfrentamientos con manifestantes. Según el diario Le Monde, la convocatoria reunió entre 550.000 y 800.000 personas.
El Ministerio del Interior afirmó a la agencia Reuters que los incidentes incluyeron «intentos de saqueo, enfrentamientos con las fuerzas del orden, incendios provocados en mobiliario urbano y ataques contra centros de poder y medios de comunicación». En París, se registraron saqueos en casas de lujo como Louis Vuitton y Hermès.
Las protestas comenzaron hace unas semanas a partir de quejas estudiantiles por falta de presupuesto en los liceos, escasez de profesores y el estado de las instalaciones. Estos reclamos derivaron en una demanda nacional contra la desigualdad, el bajo gasto público y las condiciones del sistema educativo.
Una estudiante de 22 años de un profesorado de inglés declaró: «Hoy estoy acá por el insoportable costo de vida, la inflación, las becas estudiantiles y las ayudas a la vivienda congeladas. Ninguna lucha es más importante que otra: estamos en una situación de emergencia».
Por su parte, un miembro de los «chalecos amarillos» aseguró que buscaba a «todos los compañeros» que se perdieron entre la multitud, mientras que algunos del grupo sufrieron detenciones y la confiscación de su casco de construcción.
El primer ministro Sébastien Lecornu afirmó este jueves que las autoridades temían disturbios durante las protestas y señaló que más de 900 policías resultaron heridos desde el inicio de las movilizaciones. «Este es un momento de cansancio en el país», declaró Lecornu. «Estamos en un ambiente de crisis permanente: guerras, inflación y problemas relacionados con el poder adquisitivo».
El Gobierno acusó al partido La Francia Insumisa de impulsar las movilizaciones, una acusación que la fuerza rechazó.
El presidente Emmanuel Macron pidió el viernes «calma y respeto» ante las convocatorias: «Hay un derecho constitucional a manifestarse y a expresarse, y se respeta plenamente», afirmó, y agregó que ese derecho debe ejercerse con respeto hacia las personas y los bienes, «sin insultar ni romper».
El prefecto de Policía de París, Patrice Faure, prohibió las manifestaciones en varios puntos estratégicos de la capital para este sábado. Las restricciones abarcan los alrededores del Palacio del Elíseo, Matignon y la avenida de los Campos Elíseos, y regirán entre las 07:00 y las 22:00 hora local.
Las protestas coinciden con el último tramo de la gestión de Macron, en un contexto de fragmentación política y polarización electoral.
