El empresario y productor de espectáculos Claudio Joison participó del ciclo de entrevistas ‘Condenado al éxito’ del canal de streaming del diario El Ciudadano, donde repasó su carrera y se refirió a su emprendimiento gastronómico Infinita Panadería.
Claudio Joison (Moisés Ville, 1960) es un productor de espectáculos y empresario rosarino con más de 40 años de trayectoria. Ha participado en acontecimientos del espectáculo y la cultura local, entre ellos la inauguración de los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 en el Monumento Nacional a la Bandera. En los últimos años, creó Infinita Panadería, un espacio en el barrio de Pichincha que comparte con su esposa Analía.
Joison pasó por el ciclo de entrevistas ‘Condenado al éxito’ del canal de streaming del diario El Ciudadano, donde habló de sus comienzos, su recorrido profesional y su presente vinculado a la gastronomía. En la entrevista, se refirió a cómo encontró en la panadería de masa madre un nuevo lenguaje para conmover al público.
El empresario comenzó su camino en la producción artística a finales de los años 70 en peñas y salas de ensayo junto a figuras como Fito Páez y Juan Carlos Baglietto. Fue testigo y partícipe de los comienzos de lo que luego sería La Trova Rosarina. Según sus declaraciones, entre las luces de los grandes estadios y la harina de su taller gastronómico, converge una misma filosofía: la búsqueda de una emoción auténtica tanto en espectadores como en potenciales comensales.
La fiesta inaugural de los Juegos Suramericanos de Santa Fe 2026 aparece entre los hitos que marcan su carrera. Joison sostuvo: “La apertura de los Juegos Suramericanos fue cien veces el show Guns N’ Roses. Significó crear una producción monstruosa durante nueve meses de ensayos y trabajo permanente contra el tiempo”.
Aquel espectáculo montado sobre La Bota contó con un escenario de 70 metros diseñado como eje o estructura, y requirió de un despliegue de alta tecnología y meses de ensayos rigurosos. Para Joison, el verdadero desafío radicaba en concebir una puesta tridimensional: un show capaz de deslumbrar al público presente en el Parque a la Bandera y, al mismo tiempo, transmitir una narrativa impecable al resto del mundo a través de la televisión. “El resultado fue un hito colectivo que marcó un punto de inflexión para la historia de Rosario”, evocó.
Y sumó: “De los cientos de shows que he hecho en mi vida, hay tres internacionales con entrada paga que marcaron un poco el tope de Rosario. Dos lo hice yo; uno no lo hice porque era muy pibe, que fue Queen en el 81, que lo vi desde la popular. El otro fue Luis Miguel en el 97, con Romance 2, y el otro fue Guns N’ Roses. Pero la apertura de los Suramericanos fue muchísimo más que todo eso. Significó crear todo, obviamente con el apoyo de muchísima gente y con el apoyo del Estado provincial y municipal, que eran los que organizaban. Nunca entendimos al principio, pero después sí, la verdadera dimensión. Fue un trabajo de todo tipo: creativo, artístico, técnico, político, organizativo, de gran coordinación y con un nivel de riesgo infinito ¿Por qué? Porque no hay dos shows. No puede fallar absolutamente nada y todo puede fallar. Sin embargo salió todo perfecto”.
Paralelamente a la producción de eventos y espectáculos, surgió hace unos años una pasión que nació casi por casualidad, aunque en su familia la cocina siempre fue parte del ritual diario. Se trata del proyecto Infinita Panadería, panadería y pastelería gourmet, que lidera junto con Analía, su compañera de vida, en un local de Santiago al 200, en el barrio de Pichincha.
Aquello que comenzó como una búsqueda personal de probar “el pan de verdad” experimentando en su casa con masa madre mucho antes del boom pandémico y compartiendo la producción con familia y amigos, se transformó en un refugio artesanal que abrió sus puertas en 2021 en un antiguo taller mecánico. El ojo clínico del productor, apenas ingresó, divisó un escenario en lo que era un entrepiso, hecho suficiente como para confirmar que ése era el lugar indicado.
Infinita abrió sus puertas hace poco más de cinco años con un concepto que desafía las tendencias de las redes sociales para enfocarse en la memoria emotiva de los sabores. “Conectar con la audiencia a través del arte y la emoción, porque comprar una entrada es ir a buscar una emoción. Comer algo también te tiene que emocionar, si no es intrascendente. La comida conecta con la infancia, con la memoria, con lo que ya no está”, explicó Joison.
Así, desde rescatar el tradicional pan de centeno que recordaba de su infancia en Moisés Ville hasta educar el paladar de sus clientes compartiendo muestras de panes en la fila del local, Joison concibe la cocina como una obra que, una vez terminada, deja de pertenecerle a quien la creó, como pasa también con la música o el teatro.
Finalmente, al ser consultado con la pregunta clásica del ciclo sobre qué significa el éxito tras haber transitado derrotas y grandes triunfos, el productor y gastronómico planteó: “El éxito es poder hacer lo que uno siente que lo mueve desde adentro; compartir el pan, hacer que alguien acceda a una obra de teatro y llore de emoción, o simplemente lograr que lo que uno hace sea lo mejor posible. Ya sea coordinando una transmisión en vivo para millones de espectadores o contemplando el dorado perfecto de un croissant recién horneado”.
