Más de 158 millones de brasileños acuden este domingo a las urnas en la primera vuelta de las elecciones, en las que se eligen presidente, gobernadores, senadores y diputados federales, estatales y distritales. El actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección y su principal rival es Flávio Bolsonaro.
Más de 158 millones de brasileños están convocados a votar este domingo en la primera vuelta de las elecciones generales, en las que se elegirán presidente, gobernadores, senadores y diputados federales, estatales y distritales. El actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca la reelección y su principal contendiente es Flávio Bolsonaro.
La contienda, que convoca la atención mundial por tratarse de la mayor economía de América del Sur, se desarrolla en un contexto de polarización entre izquierda y derecha. Brasil es el quinto país más grande del planeta y cuenta con abundantes recursos naturales, tierras raras, vastos recursos hídricos y enormes reservas de petróleo.
En el estado de Río de Janeiro, más de 2,1 millones de personas viven en favelas, un electorado al que los candidatos buscan seducir.
Lula da Silva es uno de los pocos mandatarios de izquierda que quedan en Sudamérica, mientras que Flávio Bolsonaro pertenece a la derecha en la región y está alineado con los actuales gobiernos de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú, todos simpatizantes del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Medios internacionales como DW difundieron que desde enero Venezuela está definida como una suerte de «protectorado» de Estados Unidos.
La política exterior no jugó un papel importante en la campaña, pese a que esta elección decidirá si Brasil se acerca o no a Estados Unidos. Washington busca la hegemonía económica y militar en Sudamérica a través de la iniciativa Escudo de las Américas, centrada en la lucha contra el crimen organizado. Tras su intervención militar en Venezuela, Trump ejerce presión sobre Cuba y México, otros gobiernos díscolos, en tanto que busca contrarrestar la influencia china en la región.
Lula da Silva habló el martes 22 de septiembre de 2026 ante la Asamblea General de Naciones Unidas: «Brasil no es el patio trasero de nadie», afirmó, en un comentario dirigido a su homólogo estadounidense, Trump, quien en ese momento no se hallaba presente en la sala.
Trump interfirió en la política interna de Brasil, aliándose con el expresidente Jair Bolsonaro y la ultraderecha. En julio, el republicano impuso sanciones a un juez que declaró a Bolsonaro culpable de intento de golpe de Estado y lo condenó a 27 años de prisión. Washington solo levantó las sanciones tras negociar con Lula.
Flávio, el hijo mayor del expresidente Bolsonaro, es el principal rival de Lula en las elecciones del 4 de octubre, y las encuestas muestran un empate técnico en una eventual segunda vuelta.
Lula es un defensor del multilateralismo y desea que Brasil dialogue y comercie con todos; China, rival de Estados Unidos en varios aspectos, fue durante mucho tiempo el socio comercial más importante del gigante sudamericano.
Los observadores atisban que Bolsonaro, de 45 años, se mostraría más dispuesto a ceder ante Trump, y recuerdan que Jair Bolsonaro ya hizo concesiones importantes durante su mandato, entre 2019 y 2023. Por ejemplo, Brasil renunció a su estatus de «país en desarrollo» en las negociaciones de la Organización Mundial de Comercio a cambio de una simple promesa de que Estados Unidos apoyaría la candidatura brasileña para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Trump también afirmó que consideraba otorgar a Brasil «privilegios» de la OTAN, pero ninguna de esas promesas se concretó.
En otro orden, el presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil, Kassio Nunes Marques, destacó la presencia de siete misiones de observación electoral internacional y recordó que este año el electorado elegirá a representantes para seis cargos, por lo que recomendó el uso de la tradicional «cola» (ayuda memoria). Participarán representantes del Centro Carter, de la Liga de Estados Árabes, de la Organización de los Estados Americanos (OEA), del Parlamento del Mercosur (Parlasur), de la Red de Órganos Jurisdiccionales y de Administración Electoral de la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa (CPLP), de la Unión Europea y de la Unión Interamericana de Organismos Electorales.
