La familia De Jesús lleva 88 años en el negocio de la imprenta. Adrián De Jesús, propietario de la imprenta que lleva su nombre, explica cómo la diversificación de productos y la inversión en tecnología le permitieron adaptarse a un mercado en transformación.
La familia De Jesús está en el negocio de la imprenta desde hace 88 años. De aquellos inicios hasta hoy, el mercado ha cambiado mucho ya que, a simple vista y por una cuestión ecológica, cada vez se imprime menos. Sin embargo, si se mira este segmento con mayor profundidad, se puede documentar que el rubro ha sabido adaptarse a los cambios, diversificarse y ser muy competitivo. Justamente un caso testigo de crecimiento es el de Adrián De Jesús, dueño de la imprenta que lleva su nombre.
“Yo siempre voy para adelante, siempre estoy pensando en seguir invirtiendo, en comprar una nueva máquina y en tener un local con más espacio. Cuando tenés los equipos el trabajo viene solo”, asegura Adrián en esta entrevista con Negocios de La Capital.
La clave de haber podido lograr consolidarse en el negocio es la diversificación de productos que lograron. A la hora de hacer el inventario de lo que ofrecen, la lista es larga: “hacemos vinilos, etiquetas, ploteados, troquelados, encuadernación, tarjetas, planos, cajas, acrílicos con marcas impresas y merchandising. Trabajamos con diseñadores propios y también nos traen para imprimir los productos terminados”, describe. Con esa base, hacen carpetas de todos los tamaños, folletos, cartelería, packaging, plotean rodados, imprimen libros, hacen etiquetas para matafuegos, entre muchas otras más.
Sobre calle San Lorenzo, entre Sarmiento y Mitre, hacen los trabajos digitales.
Foto: Sebastián Suarez Meccia / La Capital
El crecimiento actual, cuenta Adrián, se da fundamentalmente de la mano del sector corporativo. Ahí es donde esta imprenta encuentra su mejor cartera ya que es transversal a todos los rubros. Trabajan con empresas de salud, constructoras, concesionarios, hoteles, bancos, cerealeras, gastronómicos, inmobiliarias, editoriales, entre muchos otros rubros.
El desembarco en un nuevo local
Hace poco más de un año, Adrián abrió junto a su familia un nuevo local de 150 metros cuadrados sobre calle San Lorenzo al 1100 para atender la demanda corporativa y también a clientes individuales. “Nos mudamos porque nos había quedado chico el anterior local que teníamos sobre calle San Lorenzo, donde teníamos sólo 100 metros cuadrados. Ahora estamos bien, pero si queremos comprar más equipos se nos puede volver complicar”.
En ese local céntrico tienen los equipos digitales para hacer ploteos y planos más los equipos más simples con los que hacen fotocopias, anillados y plastificados. Otro segmento en el que entraron es el de los productos de librería, ya que allí comercializan ese rubro. “El centro funciona como una vidriera de recepción de trabajos. Tenemos unos ocho nuevos clientes por día que se tracciona desde ese local”, explica.
Luego, cuentan con la casa central, sobre Junín al 1600, donde tienen la maquinaria alemana para la impresión offset, donde se hacen los grandes trabajos que requieren volumen. Es un método de impresión indirecta que utiliza planchas metálicas, rodillos de caucho y tinta.
Si es importante, imprimilo
Respecto de los cambios en el rubro de los imprenteros, Adrián detalla que la industria tradicional es la que está más complicada y quienes lograron reconvertirse e invertir en tecnología siguen a flote. Y, en diálogo con Negocios, confiesa que él es un amante del papel: “Yo soy un fanático, por ejemplo, de leer el diario en papel. Me voy a tomar un café y a leerlo, es lo más lindo que hay. De hecho, el slogan de la cámara gráfica es ‘Si es importante, hacelo imprimir’. Justamente Adrián es presidente de la Región Sur de la Unión Gráfica Argentina Regional y allí comparte espacio con los grandes empresarios del sector gráfico rosarino. “Es real que se está despapelizando, se sacaron los remitos, los recetarios, entre otras cosas. El mercado cambió, hoy nosotros lo que más hacemos es vinilos que se usan para las lonas y las etiquetas”, explica acerca de hacia dónde viró el negocio.
Los equipos alemanes están en la planta central de la imprenta de Adrián De Jesús.
Foto: Sebastián Suarez Meccia / La Capital
Otro eje sobre el que crecen es pensarse como una empresa de servicios y no de productos. “Lo que el cliente quiera, nosotros lo hacemos, todo. Hoy estamos tercerizando muy poco. Si nos piden acrílicos, los hacemos, también vamos y colocamos todo en el lugar, colgamos los carteles, hacemos lo que se requiera. Por eso siempre digo que somos una empresa de servicios”, añade y cuenta un detalle: “Es importante también el trato con los clientes y los chicos del centro lo hacen muy bien porque siempre que voy veo que la gente les regala cosas como agradecimiento”.
Los trabajos de mayor volumen se hacen en la planta central.
Foto: Sebastián Suarez Meccia / La Capital
Respecto de la proyección de este negocio y de su propia empresa, Adrián concluye: “en el futuro yo me veo siempre en lo mismo, en la gráfica, avanzando en todo lo que se pueda hacer. Hoy estamos a full con el merchandising, tenemos nuevas máquinas que graban directo sobre los productos. Y lo último que compramos es una máquina de ploteo para piezas de más de 3 metros y eso nos permite muchos más trabajos. Hoy la clave es seguir sumando tecnología”.
