El incendio en un hogar de tránsito de barrio Nuevo Horizonte expuso denuncias previas de maltrato y negligencia. Documentos a los que accedió El Litoral revelan una cronología de advertencias desde marzo de 2026.
El incendio en el geriátrico de Nuevo Horizonte destapó denuncias de maltrato y negligencia que habían sido presentadas meses antes. El Litoral tuvo acceso a dos denuncias penales, presentaciones administrativas y una carta manuscrita de uno de los residentes, documentos que reconstruyen una cronología de advertencias previas al siniestro.
El primer antecedente data del 2 de marzo de 2026, cuando se presentó una actuación ante la Superintendencia de Servicios de Salud, luego incorporada como prueba en la causa.
El 22 de abril de 2026, una joven santafesina, cuya identidad El Litoral preserva (D.E.R.D.), acudió al Centro de Denuncias Centro, en Las Heras 2883. La denuncia quedó registrada bajo el número D-0100500311-0140520-20260422-1. Allí relató que descubrió extracciones de dinero de la cuenta donde su padre cobraba la pensión por discapacidad y apuntó contra la mujer que administraba el hogar donde él residía desde el año anterior. Según su relato, durante la internación de su padre en el Hospital Protomédico «Dr. Manuel Rodríguez» de Recreo, una trabajadora social le indicó que, como la familia no podía afrontar un cuidado permanente, sería trasladado al hogar de Nuevo Horizonte. Allí, según la denuncia, solicitaron entregar el DNI, la tarjeta de pensión y el PIN bancario del paciente. La joven sostuvo que aceptó tras la insistencia de la asistente social y la administradora.
En diálogo con El Litoral, la denunciante afirmó que cada vez que visitaban el establecimiento encontraban a su padre más delgado y deteriorado. Declaró que él les decía que casi no recibía comida, que muchas veces no le daban la medicación y que lloraba mientras les pedía ayuda. También describió que durante una visita su madre encontró a un hombre mayor acostado en un rincón del patio, pidiendo que lo llevaran al médico. La denuncia sostiene que el establecimiento no contaba con médicos ni enfermeros permanentes, que no garantizaba condiciones mínimas de higiene ni alimentación y que la administradora cobraba mensualmente la pensión de su padre. Como respaldo, la denunciante puso a disposición de la Fiscalía fotografías, conversaciones de WhatsApp, actuaciones administrativas y documentación relacionada.
El 15 de mayo de 2026, la denunciante fue primero a la Defensoría del Pueblo, donde, según consta en la presentación judicial, le recomendaron radicar una nueva denuncia para que interviniera la Secretaría Provincial de Adultos Mayores. Ese mismo día regresó al Centro de Denuncias Centro y presentó una segunda denuncia (número D-0100500311-0156168-20260515-9), acompañada de una carta escrita por uno de los residentes, Luis César Arriola. La carta describía que no recibían asistencia médica ni medicamentos, que el hambre avanzaba, que sufrían agresiones físicas y psicológicas y que su problema de visión empeoraba. Pedía que denunciaran la situación ante la Policía o el Ministerio Público de la Acusación y que lo sacaran de allí antes de quedarse ciego.
Meses después ocurrió el incendio, que motivó evacuaciones, intervención policial y la detención de un empleado. La investigación judicial busca determinar lo ocurrido y las responsabilidades. La documentación a la que accedió El Litoral muestra que el incendio no fue el comienzo de la historia, sino el momento en que la situación se hizo pública. La secuencia documentada incluye: 2 de marzo, presentación ante la Superintendencia de Servicios de Salud; 22 de abril, primera denuncia penal; 15 de mayo, consulta en la Defensoría del Pueblo y segunda denuncia penal con fotografías, conversaciones y la carta de Arriola.
La línea investigativa de El Litoral señala la existencia de tres establecimientos más, uno en Santo Tomé, todos regenteados por M.L.M., y una red en distintos organismos que permitían a esta mujer de 51 años manejar el dinero de los residentes sin autorización de los titulares ni de sus familiares.
