Un relevamiento trimestral de Inquilinos Agrupados revela que casi uno de cada tres hogares inquilinos en Argentina se encuentra en situación crítica, con deudas y mudanzas forzadas. El 20% de los encuestados debió mudarse por no poder pagar el alquiler.
Según la encuesta trimestral realizada por la agrupación Inquilinos Agrupados, con datos de junio pasado y alcance en 16 provincias, casi uno de cada tres hogares inquilinos en Argentina se encuentra en emergencia habitacional. Esto implica incertidumbre sobre la vivienda debido a deudas acumuladas o mudanzas forzadas por no poder afrontar alquileres que se actualizan cada tres o cuatro meses, mientras los ingresos familiares se mantienen estancados.
El relevamiento indica que el 20% de los inquilinos contactados afirmó que tuvo que mudarse por no poder pagar el alquiler. El 72,9% admitió estar endeudado, lo que constituye un máximo histórico, y el 38% reconoció estar atrasado en sus pagos. Del total de morosos, el 55% explicó que se endeudó para comprar comida.
En cuanto a la relación entre ingresos y alquiler, el 48,5% de los hogares destacó que destina la mitad o más de sus salarios solo al alquiler. El 47% de los inquilinos tiene más de un trabajo y el 15% perdió un empleo en el último año. El 68% cuenta con empleo registrado, pero el trabajo formal no es suficiente para cubrir los costos de la vivienda.
La mediana del alquiler a nivel nacional se sitúa en 656.500 pesos, lo que implica que los hogares destinan una mediana del 40% de sus salarios al alquiler. En seis meses, la mediana del alquiler aumentó un 12%, mientras que las mudanzas forzosas pasaron del 13% al 20% en el mismo período.
La mayoría de los inquilinos alquila departamentos (74%) de 2 y 3 ambientes, y un 5,8% lo hace sin contrato escrito. El 78% de los contratos se ajusta cada tres o cuatro meses, principalmente basados en el Índice de Precios al Consumidor (65%).
Un 29,7% de los hogares se ubica en una situación habitacional crítica, acumulando sobrecarga financiera, deudas, mora y mudanzas. Este perfil se caracteriza por menores ingresos medianos (1,43 millones de pesos) y jefaturas mayoritariamente femeninas (74%).
La encuesta también refleja que el 96% de los inquilinos rechaza la actualización por inflación, prefiriendo ajustes basados en salarios o acordados mediante el Estado. El 57% reclama volver a aumentos anuales, el 84% contratos de 3 años o más, y el 85% la exención del pago de expensas extraordinarias.
En la comparación de las últimas tres ediciones de la encuesta, ningún indicador muestra mejorías, con un empeoramiento sostenido en el precio del alquiler, las mudanzas forzosas y las tasas de pluriempleo.
