Una pareja conformada por una rosarina y un chef francés inauguró Cándido, un restaurante a puertas cerradas en Funes que fusiona técnicas y sabores de Francia y Argentina, con un menú de cinco pasos.
La historia de Sofía González y Mehdi Larabi comenzó en los Alpes franceses, donde se conocieron trabajando en una estación de esquí. Ella es rosarina, él es francés. Luego de vivir en Europa, decidieron radicarse en Argentina para abrir un proyecto gastronómico propio.
Así nació Cándido, un restaurante a puertas cerradas ubicado en el ingreso de Funes, a pocos metros del Aeropuerto y de barrios privados como Funes Hills, San Sebastián y Vida Club de Campo. El establecimiento ofrece un menú de cinco pasos que combina técnicas, productos y tradiciones de Francia y Argentina.
“Nos gusta viajar, conocer la comida típica de los lugares a donde vamos, ir a los mercados centrales, salir a comer. La gastronomía nos mueve”, afirmó Mehdi. Sofía explicó que decidieron regresar a Argentina a finales del año pasado: “Decidimos volver porque yo tengo mi familia acá, fueron muchos años viviendo afuera y sabíamos que si nos la jugábamos con emprender algo propio íbamos a necesitar una red fuerte de contención”.
La pareja se conoció en diciembre de 2019 en una estación de esquí en Francia. Sofía había llegado a Europa con una visa Work and Holiday. Mientras ella trabajaba en la recepción de un hotel, Mehdi se desempeñaba como jefe de cocina. Tras el confinamiento por la pandemia, mantuvieron el vínculo, se reencontraron en México y luego viajaron por Latinoamérica antes de casarse en Europa y planificar su emprendimiento.
Mehdi, con más de 20 años de experiencia como chef, relató que estudió cocina luego de que en su casa le prohibieran cocinar. “No me tenían confianza en mi familia, entonces decidí estudiar y tener un título. Cuando lo conseguí me empezaron a dejar entrar a la cocina a preparar distintos platos”, declaró.
Para instalar el restaurante, la pareja buscó una casona antigua en Funes con jardín, techos altos y chimenea. Recibieron la propiedad el 2 de enero y realizaron refacciones durante meses. La inauguración oficial fue el 4 de julio, con capacidad para 16 cubiertos, ampliable a 20, manteniendo un formato íntimo. “El hecho de trabajar con poca gente nos permite brindar un servicio de calidad, dedicarle tiempo a cada invitado y al momento de emplatar”, explicó Mehdi.
El menú incluye una entrada fría, una caliente, un plato principal, una degustación de quesos y un postre dulce, acompañado de vinos boutique de pequeños productores mendocinos. El costo por persona va de $70.000 a $90.000, según la propuesta. El restaurante abre de jueves a sábado por la noche. Para julio, el menú incluye una sopa caliente con crema chantilly salada, trufas negras y osobuco cocinado en hierbas.
“Queremos que sea una experiencia relajada y de varias horas, con espacio entre plato y plato, que las personas puedan conocer cada preparación, charlar con nosotros”, expresó Sofía.
