Según datos del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa), el consumo per cápita de pollo alcanzó los 49,5 kilos en 2025 y se proyecta entre 50 y 51 kilos para 2026, mientras que la carne vacuna registra una caída histórica.
El consumo de carne vacuna en Rosario y en todo el país experimenta una caída histórica que se extiende por varios meses, mientras que el pollo muestra un aumento de consumo, según informó Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa).
“Depende del año puede ser que se consuma más carne vacuna que de pollo, pero ya prácticamente están iguales. El pollo ha dejado de ser una carne sustituta para ser una alternativa. El precio del producto a veces tiene una incidencia importante, pero el pollo ha ganado muchos adeptos también por el tema de la salud, la sustentabilidad y porque presenta facilidad para cocinar”, declaró Sinesi en diálogo con LT8.
Según las estadísticas de Cepa, en Argentina se consumen en promedio 50 kilos de pollo per cápita por año. “Veremos cómo terminará 2026. El 2025 cerró en 49,5 kilos y este año estaríamos en 50 o 51, puede variar. En el inicio del siglo XXI, cuando salimos de la convertibilidad, generamos dos planes estratégicos enfocados en incrementar la producción para consumo interno pero también para la exportación”, afirmó Sinesi.
“Para tener una idea, en el año 2000 se habían consumido 22 kilos y fue creciendo a lo largo de estos años hasta llegar ahora a más del doble. En ese momento se producían 300 mil toneladas en el país e ingresaban pollos de Brasil en cantidades importantes. Ese plan estratégico que hicimos en ese momento nos permitió desarrollar una industria, que hasta ese momento estaba dormida. Ahora, el consumidor argentino toma este producto como muy viable y lo consume casi todos los días, según los datos que manejamos”, expresó.
Sinesi señaló que en Argentina se producen dos millones y medio de toneladas de pollo, y el año pasado se importaron 25 mil toneladas. “En algunos medios se hablaba de la competencia entre pechuga y pata muslo. Y hoy, la pechuga le ganó un territorio que la pata muslo había conquistado hace unos años. Hoy todos quieren consumir pechuga en todas sus formas”, indicó.
Al ser consultado sobre por qué los consumidores optan ahora por la pechuga, Sinesi sostuvo: “Cambió la visión de la gente. Ahora todo muchos prefiere pechuga y no tanto pata muslo. En la milanesa, por ejemplo. Pasa seguido, cuando uno va a un restaurante y pide una milanesa, enseguida el mozo pregunta de pollo o de carne? Antes no había dudas, era la milanesa de carne. Va con el gusto de cada uno. La pata muslo deshuesada tiene un poquito de grasa y parece más rica. Hoy hay productos de pollo para todos los bolsillos, y es por eso por lo que se incrementó la venta. En Buenos Aires, en un barrio tradicional como Barracas, el ala cuesta 4.500 pesos los 3 kilos; el cuarto trasero sale 11 mil pesos los 3 kilos y se puede encontrar pechugas a 12 mil pesos el kilo. Hay para elegir en todas las variantes”.
