El operativo municipal en un local de Maipú al 1100 detectó un after que funcionaba fuera del horario permitido. Desde la Secretaría de Control señalaron que estos encuentros son cada vez menos frecuentes, mientras crecen las fiestas clandestinas en predios y viviendas.
La Municipalidad de Rosario clausuró un after que funcionaba el domingo por la mañana en un local de Maipú al 1100. El lugar contaba con habilitación para funcionar como bar, pero era utilizado fuera del horario permitido. Durante la intervención, realizada después de las 8 de la mañana, se constató exceso de público, deficiencias eléctricas y falta de elementos de seguridad. Los agentes secuestraron parlantes, consolas y otros equipos. Los responsables deberán comparecer ante el Tribunal Municipal de Faltas.
El secretario de Control y Convivencia municipal, Diego Herrera, afirmó que el after tradicional de hace 10 años «ya no existe más en la ciudad». Sostuvo que el episodio en Maipú al 1100 es excepcional y que el lugar era utilizado por una persona que ya había organizado fiestas clandestinas en la zona de Uriburu al 7500. «No son intervenciones habituales», declaró.
Según datos del municipio, durante 2024 no hubo actuaciones por afters, pero sí 6 intervenciones por fiestas clandestinas. En 2025 se detectó un after y 17 fiestas clandestinas. En lo que va de 2026 se registraron dos afters (Maipú al 1100 y San Lorenzo al 1400) y 10 actuaciones por encuentros ilegales.
Herrera explicó que la disminución de afters responde a mayores controles, denuncias vecinales y monitoreo de redes sociales. El after de Maipú fue detectado antes de que existieran denuncias: «El flyer estaba circulando por Instagram y WhatsApp». Señaló que los casos suelen concentrarse en verano, desde octubre hasta enero, y que parte del fenómeno se trasladó a localidades vecinas como Funes.
Entre los lugares recurrentes de fiestas clandestinas mencionó un galpón en bulevar Seguí al 6600, un predio en Uriburu al 7500 y el club Argenper en Olegario Andrade al 1900, que «está tomado por una familia». También recordó una casona en Fisherton cuya propietaria recibió una multa de 24 millones de pesos por alquilarla para fiestas.
Las multas por fiestas clandestinas oscilan entre 2.300 y 4.600 Unidades Fijas (UF), equivalentes a montos de entre 5,2 millones y 10,4 millones de pesos. Las sanciones recaen sobre propietarios, organizadores y, si son menores, sobre sus padres o tutores. Además, las clausuras pueden alcanzar los 90 días.
