Un equipo del Conicet Rosario presentó en Formosa dos libros ilustrados bilingües en wichí y castellano, enfocados en matemáticas para niños de la comunidad Wichí Lawet.
Unu, lus, tales (Uno, dos, tres) y Tokunta tshotoy (Contando animales) son los primeros libros ilustrados y bilingües, en lengua wichí y castellano, con foco en matemáticas, presentados en la provincia de Formosa por el equipo de investigación del CONICET Rosario en el Instituto Rosario de Investigaciones en Ciencias de la Educación (IRICE, UNR-CONICET). El proyecto está financiado por The Spencer Foundation, una de las principales organizaciones de apoyo a la investigación educativa con sede en Estados Unidos.
La presentación de los libros fue el resultado de un trabajo interdisciplinario e intercultural de las investigadoras Analía Salsa y Andrea Taverna, junto a los becarios Migdalia Padilla Colón y Matías Fernández Ruiz, en colaboración con docentes indígenas de la Escuela N° 421 Wichí Lako de Laguna Yema (Formosa). “Estos libros forman parte de la colección Huhant lheley -Habitantes de la tierra- y tienen por objetivo incrementar y potenciar la presencia y el uso escrito de la lengua wichí, integrando conocimientos numéricos y culturales”, explicó Taverna. Y detalló que “Unu, lus, tales” y “Tokunta tshotoy” presentan especies de animales y plantas del monte chaqueño, así como ejemplares del entorno doméstico de las infancias de la comunidad Wichí Lawet.
Por su parte, Salsa destacó estos libros como un recurso valioso para que los niños wichí comiencen a dar sus primeros pasos en el aprendizaje de los números naturales, invitando a usar los números del 1 al 10 para contar, evaluar cantidades, comparar números y magnitudes, ordenarlos y operar con ellos. “A través de esta integración, los libros funcionan como un espacio en el que convergen los números y los entornos ecológicos que los wichí habitan desde tiempos ancestrales”, afirmó la investigadora. “De este modo, el conocimiento numérico se entrama con las categorías nativas sobre el tanh’i (monte) y los huntat lheley (habitantes de la tierra), situando el aprendizaje en su propia matriz de sentido”, agregó Taverna.
Al respecto, Salsa explicó que, al tratarse de libros numéricos orientados a los primeros pasos en el aprendizaje de las matemáticas, presentan colecciones con ilustraciones realizadas por ilustradores wichi, palabras numéricas en wichí y castellano y números escritos, junto con el nombre de cada entidad representada en los conjuntos. Asimismo, los colores escogidos, la posición y relación entre los elementos gráficos son también portadores de sentido.
El proyecto parte de la idea de que el encuentro entre las matemáticas cotidianas y las matemáticas escolares puede ser muy dificultoso, si estas últimas no se abren a explorar e integrar los procedimientos y comprensiones elaborados en el curso de las experiencias diarias. Por ello, los libros proponen introducir las matemáticas y la lectura en escenarios de aprendizaje situados, multimodales y participativos, que respeten la ontología nativa y la identidad lingüística de niños que inician su escolaridad en la Modalidad de Educación Intercultural Bilingüe (EIB). En tal sentido, Taverna resaltó: “Estos contextos de aprendizaje culturalmente relevantes son especialmente importantes en la EIB en tanto se busca integrar las lenguas y culturas indígenas en el proceso educativo, favoreciendo así una enseñanza más inclusiva y respetuosa”.
En esta etapa, se editaron 400 ejemplares que se distribuyeron en las escuelas y comunidades wichí de Laguna Yema y alrededores. Como parte de las actividades llevadas a cabo en territorio por el equipo de investigación, se realizó el taller-conversatorio de capacitación docente “Lengua y cultura en el diseño de recursos pedagógicos wichí-castellano”. En el taller participaron personal directivo y docente de la Escuela N° 421 Wichí Lako y del Jardín de Infantes N° 33 de Laguna Yema.
Taverna detalló que la lengua wichí cuenta con más de 60 mil hablantes en Argentina, quienes habitan principalmente en Formosa, Chaco y Salta; y agregó que se trata de una de las lenguas indígenas con mayor nivel de preservación y, a diferencia de otras, se mantiene muy viva desde edades tempranas. “Los niños de estas comunidades hablan el wichí como lengua materna hasta el inicio de la escolaridad, que es cuando comienzan a adquirir el castellano como segunda lengua. Sin embargo, debido a la escasa circulación escrita del wichí y los conocimientos culturales que esta lengua expresa, los saberes y prácticas culturales suelen estar ausentes en las aulas”, expresó la investigadora.
“Los recursos elaborados buscan ocupar ese vacío y funcionar como un puente entre los docentes indígenas de nivel inicial y del primer ciclo del nivel primario y las niñas y los niños que transitan sus procesos de alfabetización inicial. Al mismo tiempo, ponen en valor los saberes propios de la comunidad y vinculan la educación matemática con el contexto social en el que se desarrolla y con otras áreas del currículo”, agregó y concluyó Salsa.
