La Cámara de Diputados de Santa Fe dio media sanción al proyecto de reforma de seguridad impulsado por el gobernador Maximiliano Pullaro. La votación fue de 37 a favor, 11 en contra y ninguna abstención. El texto pasó al Senado.
La Cámara de Diputados de Santa Fe aprobó este jueves en general, con 37 votos a favor y 11 en contra, el proyecto de reforma de seguridad solicitado por el gobernador Maximiliano Pullaro. No hubo abstenciones. La iniciativa obtuvo más de dos tercios de los votos y ahora pasará al Senado para su revisión.
El texto aprobado amplía las herramientas del Ministerio Público de la Acusación (MPA) y del Poder Ejecutivo. Incluye un régimen más restrictivo para los presos de alto perfil, el juicio en ausencia del acusado, cambios en materia de inteligencia y recompensas, y allanamientos sin orden judicial en casos de urgencia previstos en el proyecto. Quedaron fuera de la versión final las zonas de intervención policial especial y la declaración en sede policial.
La sesión estuvo marcada por el debate entre la UCR y el Partido Socialista, socios de la alianza Unidos para Cambiar Santa Fe. La diputada socialista Lionella Cattalini afirmó que dirigentes del oficialismo se convirtieron en “policías de pensamiento” y cuestionó a quienes quieren ser “empleados del mes”. Entre los destinatarios de sus críticas mencionó a Federico Angelini, secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Seguridad. Cattalini sostuvo: “Nos quisieron poner que estábamos del lado del delito. Hay muchas herramientas para ir contra la impunidad y se puede hacer defendiendo la ley, la Constitución y la división de poderes. Esa es la ideología del socialismo”.
El diputado radical Martín Rosúa planteó que “los derechos están amenazados, no por el Estado sino por las organizaciones” y agregó: “El Estado pidió herramientas y cinco meses es un montón. Incorporamos sugerencias y el instrumento es mejor que el que ingresó”.
El jefe del bloque socialista, Joaquín Blanco, definió el proyecto original como “una mala ley” y defendió el papel de los legisladores de su partido Cattalini, Rubén Galassi y la presidenta de la Cámara baja, Clara García. Blanco recordó que Pullaro y los ministros Pablo Cococcioni y Gustavo Puccini fueron funcionarios del Frente Progresista. “Hay una continuidad de equipos técnicos y una acumulación de experiencia”, subrayó. También apuntó contra Angelini y Cristian Cunha, otro referente del PRO, y afirmó: “Pido una enorme responsabilidad. Construimos el frente Unidos con enorme esfuerzo político de todos los partidos. Es una herramienta que hay que cuidar todos los días y todas las partes son importantes. De nuestra parte, no van a encontrar más que lealtad y honestidad intelectual para plantear temas arriba de la mesa, de frente”.
En la oposición, Carlos del Frade, del Frente Amplio por la Soberanía (FAS), sostuvo que el proyecto tiene un “sujeto tácito”: la policía. Cuestionó las facultades que se le otorgan a la fuerza y advirtió: “Es un fenomenal retroceso democrático”. La mayoría de los diputados peronistas votó en contra. Celia Arena indicó: “Hay que ser implacable con los delincuentes, pero hay que ser cuidadosos con quienes son inocentes”. Lucila De Ponti se preguntó cuál es la emergencia que justifica herramientas que, a su entender, violan los tratados internacionales. “Más que a una necesidad, esta ley responde a una voluntad de hacer marketing con la política de seguridad”, afirmó.
El acuerdo en el oficialismo se alcanzó después de dos días de negociaciones. El miércoles, Pullaro se refirió a las diferencias internas: “No hay tensión en Unidos. Hay miradas que a veces no son iguales y eso tampoco está mal, porque eso nos da fortaleza”. También sostuvo que el proyecto podía tener cambios: “Tengo mucha expectativa de que van a salir muchas de las leyes que hemos mandado porque las necesitamos. Por supuesto, algunas pueden ser mejoradas”.
