El titular del gremio docente privado, Lucero, comparó el caso con el de Carlos Fuentealba y sostuvo que la muerte de la maestra correntina expone las condiciones de trabajo de las educadoras. El paro nacional convocado tras el crimen busca visibilizar la situación.
El paro docente nacional convocado tras el femicidio de Nancy Godoy, maestra rural de Corrientes, expresa el impacto de su muerte en la comunidad educativa. Así lo indicaron desde el Sindicato Argentino de Docentes Privados (Sadop), que se refirió a la medida de fuerza y al contexto del caso.
«La docente fue asesinada en el contexto de su actividad laboral, cuando se dirigía a trabajar en una escuela rural, en circunstancias que vuelven a poner en evidencia la vulnerabilidad a la que pueden quedar expuestas las trabajadoras de la educación», sostuvo Lucero, titular de Sadop.
El dirigente gremial diferenció la situación de un conflicto salarial: «Es una situación completamente distinta a lo que puede ser una medida de fuerza por discusión de salarios y demás. Aquí hay un femicidio de Nancy Godoy, una maestra de la provincia de Corrientes».
Además, agregó: «Las circunstancias denunciadas, la soledad y la desprotección que atravesaba en el ámbito rural forman parte de una realidad que exige respuestas y una reflexión profunda sobre las condiciones de trabajo y seguridad de las maestras y los maestros».
Paralelismo con Carlos Fuentealba
Al analizar la dimensión de lo ocurrido, desde Sadop plantearon un paralelismo histórico con Carlos Fuentealba, el docente neuquino asesinado el 4 de abril de 2007 durante una protesta por mejores condiciones salariales.
«Creo, con toda sinceridad, que estamos ante el surgimiento de un nuevo símbolo, como fue Carlos Fuentealba en su momento. Con otra modalidad y con otra naturaleza, más vinculada a los tiempos que corren. Quizás hoy no lo dimensionemos, como no dimensionamos aquel 4 de abril lo de Carlos, pero estamos ante el surgimiento de algo bastante parecido», expresó Lucero.
Vínculo con las luchas de mujeres
El femicidio de Nancy Godoy también se vincula con las reivindicaciones históricas de los movimientos de mujeres, las luchas contra la violencia de género y las consignas de Ni Una Menos.
Para Sadop, resulta imposible comprender la gravedad de lo sucedido sin considerar el contexto en el que la docente desarrollaba su trabajo y la situación de desprotección que, según lo denunciado, atravesaba. La necesidad de permanecer cerca de la escuela rural y las condiciones en las que debía cumplir su tarea constituyen aspectos centrales para comprender la dimensión del caso.
«Usaron su actividad habitual como docente para terminar matándola y tirándola en un campo para que no la encuentren nunca más. Es terrible lo que ha pasado», señalaron desde el gremio.
«La muerte de Nancy Godoy obliga a poner en debate no solamente la violencia ejercida contra las mujeres, sino también las condiciones en las que muchas trabajadoras desarrollan sus tareas y la responsabilidad de garantizar entornos laborales seguros», finalizó Lucero.
