El oficialismo santafesino busca avanzar con los consensos necesarios para materializar la reforma electoral antes de que concluya agosto. El debate se centra en el piso de votos para acceder al reparto de bancas y el rediseño de la boleta única.
Consumado el receso legislativo de invierno, el oficialismo santafesino busca avanzar con los consensos necesarios para materializar la reforma electoral antes de que concluya agosto próximo.
El debate político preliminar está centrado en la boleta única de papel, sobre todo en su diseño, y el piso para acceder a las bancas legislativas.
Hasta el momento, los proyectos de reforma electoral ingresados a la Legislatura provincial se acercan a la decena: la UCR presentó dos (uno en el Senado y otro en Diputados), al igual que el socialismo. El Frente Amplio por la Soberanía (FAS) y UNO hicieron lo propio en la Cámara baja. El peronismo formalizó dos iniciativas: una en el Senado y otra en Diputados. Se espera que el PRO aporte la suya en breve.
Pese al fin del receso invernal, esta semana no habrá sesiones en ninguna de las dos Cámaras. Que el Senado fije una preferencia para el 30 de julio, convirtiéndose así en el cuerpo legislativo de origen del debate (donde el oficialismo tiene peso propio), todavía es una incógnita, según admitieron fuentes oficiales.
En el gobierno de Maximiliano Pullaro confían en que los cambios en la normativa que regula los comicios en Santa Fe serán aprobados sin grandes sobresaltos y con suficiente volumen político, como ocurrió con anteriores reformas e iniciativas consideradas clave por el Ejecutivo.
Durante esta semana y la próxima continuarán las reuniones reservadas en pos de sellar acuerdos políticos amplios que despejen el camino a la reforma electoral. El objetivo es reunir en un único cuerpo normativo toda la legislación electoral y de partidos políticos vigente en la provincia, adaptándola a la Constitución santafesina reformada en 2025.
Entre las principales fuerzas políticas viene adquiriendo fuerza la necesidad de que, para contar con listas legislativas a nivel provincial y de concejales en los municipios, haya que presentar una fórmula a gobernador y a intendente. Otro punto a abordar es la boleta única para la elección general: en las primarias estarán los cinco cuerpos que caracterizan a la papeleta santafesina, mientras que para los comicios generales hay propuestas que impulsan cinco, cuatro, tres y dos cuerpos.
Acerca de las obligaciones derivadas de la reciente reforma de la Carta Magna santafesina, que habilita la reelección del gobernador, se incorpora el sistema D’Hondt para la distribución de bancas en Diputados. La herramienta reemplaza al mecanismo anterior, que aseguraba automáticamente 28 de las 50 bancas a la fuerza más votada.
En contraste con el escenario político nacional, donde el gobierno de Javier Milei pretende eliminar las Paso, en Santa Fe impera el consenso en torno a la continuidad del sistema que reemplazó a la cuestionada ley de lemas.
En la vereda oficialista, los proyectos del socialismo y la UCR reflejan diferencias respecto del formato de las boletas y el piso electoral. El PRO apuntará al financiamiento y los controles de los aportes privados para la campaña. El peronismo propone la continuidad de las Paso para la definición de candidaturas y un sistema de votación similar al vigente, basado en cinco boletas únicas de papel separadas por cada categoría. En Somos Vida, espacio que comanda la diputada provincial Amalia Granata, rechazan la unificación de boletas y promueven un piso bajo para la obtención de bancas legislativas. El FAS fomenta la eliminación de los umbrales electorales, la continuidad del sistema actual de boletas y un fuerte control del financiamiento de las campañas.
