Pequeños distintivos en las mangas de algunas figuras de la Copa del Mundo anticipan el fin de la era Panini y el ingreso de Topps, en línea con prácticas de coleccionables de Estados Unidos.
Durante décadas, para millones de argentinos el coleccionismo vinculado a un Mundial tuvo una imagen inconfundible: figuritas, álbumes incompletos y la búsqueda de esa pieza difícil que faltaba para cerrar la colección.
Los pequeños parches que comenzaron a aparecer en las mangas de algunas de las máximas figuras del Mundial 2026 pueden pasar desapercibidos para buena parte del público. Sin embargo, detrás de esos distintivos hay una historia que excede al fútbol y que tiene sus raíces en una industria multimillonaria desarrollada en Estados Unidos.
Los parches forman parte de una iniciativa impulsada por FIFA y Fanatics, la empresa propietaria de Topps, una de las marcas más importantes del mundo en materia de coleccionables deportivos. Aunque los distintivos reconocen logros y trayectorias dentro de los Mundiales, su presencia responde también a una lógica que desde hace años forma parte del negocio de los deportes estadounidenses.
Programas similares ya fueron implementados en la MLB, la NFL y la NBA, donde determinados elementos utilizados por los deportistas durante partidos oficiales adquieren un valor especial dentro del universo de los coleccionistas. En el básquet, el fútbol americano y el béisbol profesional estadounidense es habitual encontrar tarjetas premium que incorporan fragmentos de camisetas, números, logos o parches utilizados por los propios jugadores. Algunas de esas piezas se transformaron en objetos de culto. Cartas vinculadas a figuras como Michael Jordan, Kobe Bryant, LeBron James o Cooper Flagg alcanzaron cifras millonarias en subastas y ventas privadas.
Los nuevos parches del Mundial parecen inspirarse en esa misma cultura. Aunque FIFA y Fanatics no detallaron públicamente cuál será el destino final de cada uno de los distintivos utilizados durante el torneo, distintos reportes especializados señalan que forman parte de un programa diseñado junto a Topps y similar a otros desarrollados por la compañía en ligas norteamericanas.
En mayo, FIFA y Fanatics anunciaron que la empresa estadounidense reemplazará a Panini como socio oficial de coleccionables a partir de 2031, poniendo fin a una relación histórica que acompañó a generaciones de hinchas alrededor del mundo. Hasta entonces, Panini mantendrá los derechos para producir figuritas y tarjetas oficiales de las competencias organizadas por FIFA, incluido el Mundial 2030. Ese torneo tendrá un significado especial para la región, ya que Argentina, Uruguay y Paraguay albergarán los partidos inaugurales de la competencia antes de que el resto del certamen continúe en otras sedes.
Los nuevos parches ocupan apenas unos centímetros en la camiseta. Su aparición refleja cómo el Mundial comienza a incorporar elementos propios de la cultura deportiva estadounidense en momentos en que Topps se prepara para asumir un rol central dentro del ecosistema comercial de la FIFA. Mientras en gran parte del mundo el recuerdo de una Copa sigue estando asociado a las figuritas, en Estados Unidos el coleccionismo evolucionó hacia un mercado donde los objetos vinculados directamente a los deportistas tienen un protagonismo cada vez mayor. Los parches que hoy lucen algunas de las estrellas del Mundial parecen ser una de las primeras señales visibles de esa transición.
