La Dirección Nacional de Vialidad intimó a Néstor Rozín, propietario del Hotel Sol de Funes, por obras no autorizadas que incluyeron la apertura de subidas y bajadas directas desde la autopista Rosario-Córdoba, lo que representa un riesgo para la seguridad vial.
La Dirección Nacional de Vialidad (DNV) ratificó el reclamo contra Néstor Rozín, uno de los propietarios del Hotel Sol de Funes, ubicado en el kilómetro 307 de la autopista Rosario-Córdoba. El organismo sostuvo que las obras realizadas frente al establecimiento incluyeron conexiones ilegales con la traza principal, ejecutadas sin autorización técnica ni condiciones de seguridad para una vía de circulación rápida.
La intervención permitía ahorrar 3,8 kilómetros a quienes quisieran ingresar a la colectora para llegar al hotel y a otros establecimientos de la zona. Según Vialidad Nacional, ese atajo fue abierto de manera irregular y representa un riesgo para los conductores, debido a que incorpora vehículos y obliga a realizar maniobras en un punto sin infraestructura habilitada para entradas y salidas.
Rozín había relatado el episodio desde otra perspectiva. Según su versión, el ingreso al hotel se encontraba en malas condiciones y, tras gestiones durante un año sin respuestas, decidió reparar la colectora. «Teníamos varios eventos, uno de un colegio con 5.000 personas, otro con Gisela Scaglia y también con odontólogos. El ingreso al establecimiento estaba detonado. Hicimos el arreglo y quedó muy lindo, lo raro es que me lo cuestionan», afirmó el empresario.
Sin embargo, la respuesta oficial de Vialidad desplazó el foco del bacheo hacia una obra de otra magnitud: la apertura de una bajada y una subida ilegales entre la autopista y el acceso al establecimiento privado. «Estas conexiones ilegales constituyen una grave infracción a las normas de seguridad vial», indicaron desde Vialidad Nacional.
El organismo sostuvo que las tareas fueron ejecutadas «sin ningún tipo de autorización, evaluación técnica ni medidas de seguridad exigidas por Vialidad Nacional para una autopista de circulación rápida». «Una subida o bajada irregular que no cuenta con señalización preventiva, carriles de aceleración o desaceleración adecuados, iluminación ni diseño vial aprobado, obliga a los conductores a realizar maniobras repentinas e imprevistas», advirtió.
La DNV consideró que los accesos abiertos frente al hotel generan una situación de peligro concreto. «Esta situación genera diferencias bruscas de velocidad entre los vehículos que circulan por la traza principal y aquellos que ingresan o egresan del corredor, incrementando significativamente el riesgo de colisiones y siniestros viales», señalaron fuentes del organismo.
Rozín también reconoció que la obra fue realizada sin el permiso correspondiente, aunque aseguró que, cuando agentes de Vialidad Nacional intentaron detener las máquinas, después de tres horas de conversaciones permitieron continuar con las tareas de bacheo. Además, cuestionó la intimación y mencionó a Gastón Bruno, autoridad máxima de Vialidad Nacional, a quien dijo conocer de trabajos anteriores. Bruno había sido secretario de Gobierno del exintendente de Funes Diego León Barreto.
«Por todos estos motivos, se solicitó la inmediata restitución de la traza a su estado original, garantizando así la seguridad de los usuarios», expresó la Dirección Nacional de Vialidad.
