Empresas de los sectores metalúrgico y de línea blanca en la provincia de Santa Fe están modificando sus modelos de negocio: reducen producción local, aumentan importaciones y se enfocan en servicios de posventa. Según datos de la Secretaría de Trabajo, se perdieron más de 2.000 puestos en metalúrgicas de la región en los últimos dos años.
Rafael Catalano, presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de Rosario (AIM), afirmó que en el corredor que abarca desde Puerto San Martín hasta Villa Constitución y Carcarañá hay alrededor de 22.000 puestos de trabajo, y que el 80% de ese empleo se concentra en Rosario. “En los últimos dos años, según datos de la Secretaría de Trabajo, se perdieron más de 2.000 puestos en las metalúrgicas de la región”, declaró.
Catalano indicó que en el sector de línea blanca —heladeras, cocinas, lavarropas y otros electrodomésticos— se observa un viraje hacia un esquema mixto: las empresas mantienen alguna línea de fabricación local pero se centran en la última etapa de ensamblado, combinada con una creciente importación para sostener precios competitivos frente a la producción masiva china. Mencionó el caso de Inelro, que conserva una línea de producción propia y mantuvo su personal, mientras que Electrolux se volvió casi una importadora neta con muy poco empleo industrial asociado. Otras firmas, como Briket o Liliana, quedaron en una situación intermedia.
Desde Briket informaron que trabajan con proveedores chinos en un proceso de reconversión. “Heladeras los chinos fabrican millones y tienen industrias subsidiadas por el Estado, entonces no podemos competir. Nosotros seguimos haciendo exhibidoras de vidrio y freezers donde sí podemos diferenciarnos”, señalaron. Agregaron que un punto fundamental es brindar la posventa del servicio.
Martín, de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), indicó que otros segmentos golpeados son la metalmecánica, la textil y el calzado. En el caso automotor, explicó que muchas terminales sostienen niveles de patentamiento similares a años anteriores pero con una participación creciente de unidades importadas, especialmente desde Brasil, lo que repercute sobre la red de proveedores locales. “Hoy muchas firmas sobreviven más por el servicio técnico que por la fabricación”, resumió.
Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado por Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, sostiene que la posibilidad de reconvertirse se da generalmente en las grandes empresas industriales. Menciona casos como Lumilagro y Essen, que avanzaron en importación mientras reducían empleo industrial. Lumilagro importó 65.490 termos terminados en 2025 y 40.626 en los dos primeros meses de 2026, y despidió a 170 trabajadores en los últimos dos años. Essen despidió aproximadamente 30 trabajadores en los últimos meses e importó 14.884 cacerolas y sartenes en 2025 y 5.400 en los dos primeros meses de 2026.
El informe señala que esta reconversión no implica necesariamente una baja de precios para el consumidor final. Lumilagro importa desde China a un costo cercano a los $8.000 por termo y lo comercializa en su tienda online desde unos $60.000. Essen importa cacerolas a un costo de aproximadamente $50.000 por unidad y las vende en torno a los $384.000.
Facundo De Tomasi, politólogo, docente de la UNR e integrante del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), sostuvo que “analizar al trabajador solamente como un costo y no también como un consumidor es un error”. Un informe de CEPA indica que las firmas con más de 500 trabajadores son responsables del 66,8% de la pérdida de puestos formales entre noviembre de 2023 y octubre de 2025, con 182.114 empleos menos.
Lucas Salvía, de Plasticraft, en Villa Gobernador Gálvez, afirmó que las empresas proveedoras están en planes de achique o reinventando su cadena productiva. “Traerlo desde China cuesta aproximadamente un 50% de lo que sale producirlo acá”, dijo. Agregó que están buscando nuevos mercados y analizando piezas con mayor dificultad para ser importadas.
Edgardo Geminelli, de Gemplast, en Pérez, señaló que casi la totalidad de los productos que comercializan lo hacen bajo su marca. “En productos plásticos de tipo bazar para el hogar no se puede competir, pero sí en líneas especiales”, detalló, y mencionó que el costo del transporte internacional puede volver inviable la importación de ciertos productos voluminosos.
