Cuatro de cada diez adultos jóvenes en Argentina aún viven con sus padres. En Rosario, la población universitaria amortigua la tendencia, pero la problemática habitacional sigue vigente.
Al grupo de hombres y mujeres de 25 a 35 años cada vez le cuesta más independizarse y buscan alternativas para sortear una problemática multicausal. Cuatro de cada diez adultos jóvenes en Argentina aún viven con sus padres. De los seis restantes, más de la mitad sólo puede salir del hogar familiar acompañado por una pareja o un amigo.
Independizarse es todo un desafío, sobre todo para hombres y mujeres de entre 25 y 35 años, que ven cada vez más lejos alquilar un espacio y mucho más improbable el sueño de la casa propia. En Rosario, la población universitaria contribuye a amortiguar la tendencia nacional, pero la problemática está vigente.
“No me alcanza la plata. Tengo un trabajo, pero me quiero recibir”, sostuvo Martina, de 26 años, empleada administrativa por seis horas y estudiante universitaria en la Facultad de Ciencias Política, a La Capital, y expuso la problemática de muchos jóvenes. Fiorella, de 30 años, optó por irse con un amigo; Jerónimo, con 25 años, apostó por la convivencia con su novia; y Daniel, de 29 años, volvió a la casa de su madre, luego de vivir solo durante casi 6 años. En todos los casos, la incertidumbre económica jugó un rol importante.
Según los últimos datos oficiales, la Canasta Básica Total (CBT) para que una persona no caiga por debajo de la línea de la pobreza supera los 460 mil pesos, que además de cubrir alimentos, contabiliza bienes y servicios esenciales. Ese monto grafica a un argentino que cuenta con vivienda propia, porque en caso de alquilar se le suma, según la web Propia, al menos unos 400 mil pesos, más expensas, para un departamento con una habitación de un total de 70 metros cuadrados.
“Si vos tomás el alquiler promedio y tomás el salario promedio de los jóvenes entre 25 y 35 años, se gasta más del 62% de su salario en temas habitacionales. Ganando un millón de pesos, con lo que te queda, estás afuera del sistema”, dijo a La Capital Fernando Álvarez de Celis, economista urbano y director de Tejido Urbano.
Tejido Urbano presentó un informe donde muestra la crisis habitacional para los jóvenes entre 25 y 35 años, que perjudicados por la economía no pueden irse de los hogares familiares. “Vimos que la cantidad de jóvenes que vivían con sus padres iba en aumento. Tomamos los censos y vimos que en 2001 hubo un quiebre. A lo largo de estos años es una olla que cocina a fuego lento y en el de 2022, fue del 40%”, dijo Álvarez de Celis.
El informe de Tejido Urbano muestra que de diez jóvenes de entre 25 y 35 años, cuatro permanecen en la casa de sus padres, la misma cantidad decide salir del círculo hogareño y buscar un alquiler compartido con pareja o amigos, y sólo dos logran vivir solos. Las encuestas cualitativas mostraron varias particularidades: jóvenes que en algún momento se independizaron, pero no pudieron sostener el alquiler y tuvieron que volver con sus padres. “Una de las respuestas que se repitió es que muchos se emancipan en pareja”, apuntó el economista.
Aunque la principal causa es la económica, Álvarez de Celis manifestó que es “multicausal” la imposibilidad de independizarse, con la dificultad de conseguir un crédito hipotecario como principal punto. “Para un departamento de 100 mil dólares, tenés que pagar una cuota de 700 mil pesos y que debe ser el 25% de tu salario. Inaccesible, salvo casos puntuales”, dijo. Luego se da por la “extensión de la adolescencia”: jóvenes que estudian o trabajan, pero siguen viviendo en la casa de los padres por comodidad.
