La pandemia transformó la forma de viajar. En la provincia, el turismo busca adaptarse a nuevas demandas como la flexibilidad, la sustentabilidad y el trabajo remoto.
La pandemia marcó un antes y un después en nuestras vidas. Aquel hecho sin precedentes llevó a reflexionar sobre la urgencia de recuperar el tiempo perdido y la intención de volver a conectar con el disfrute. Quienes aman viajar, quienes tenían viajes programados o pensaban hacerlo, debieron postergarlos o suspenderlos mientras la incertidumbre crecía, pero también el deseo de proyectar nuevos destinos. El encierro llevó a soñar con playas, montañas, ciudades en movimiento y aeropuertos.
En la historia de la humanidad, después de acontecimientos importantes que generaron crisis, se tiende a querer salir adelante. Un ejemplo fue el baby boom (1946-1964) tras la Segunda Guerra Mundial. Durante 2022 se vieron aeropuertos colapsados, sobre todo en el verano europeo, por viajes reprogramados o vacaciones. Ese año se registró un aumento del 90% en las búsquedas online que incluían la palabra “viajar”. En la mente de cada uno algo cambió: hay quienes nunca habían viajado y decidieron hacerlo porque ya no querían esperar. Algunos medios llamaron a este fenómeno “turismo de venganza”, una forma de nombrar la idea de tomar revancha contra el confinamiento.
El 5 de mayo de 2022 la OMS declaró el fin de la emergencia sanitaria por Covid. Para entonces el turismo nacional e internacional ya se había reactivado. Viajar hoy es un 20% más caro que antes de la pandemia, y más aún para quienes viven en Argentina. Al sacar un vuelo se ven precios más altos y menos beneficios, pero la intención de viajar sigue presente. La pandemia dejó un mundo más digitalizado y los viajes son un claro ejemplo: ya no se viaja con papeles y vouchers, todo está en el teléfono. El objetivo es que viajar sea más ágil y fácil.
Otra modalidad que tomó fuerza es el trabajo remoto, un formato que llegó para quedarse y permite combinar viajes de placer y trabajo. Encuestas muestran que entre los requisitos de los viajeros hoy están la flexibilidad para cancelar o reprogramar, una mayor sustentabilidad, viajes más relajados y destinos donde la naturaleza sea protagonista. Condiciones que no son casuales después de lo vivido. Ante esta demanda, el sector turístico está atento a las nuevas necesidades y formas de viajar, buscando reinventarse, y enfrenta una oportunidad histórica para hacerlo.
