El piloto argentino de Fórmula 1 se mostró ilusionado antes del evento del domingo en Palermo, que considera clave para avanzar hacia un Gran Premio en el país.
Franco Colapinto está muy cerca de volver a las pistas. En una semana se reanudará la Fórmula 1 y el argentino, feliz, no ve la hora de llegar a Miami, adonde irá «potenciado» con el respaldo de medio millón de argentinos que lo verán en el road show de Palermo. Un evento que, según dejó en claro, tiene vital importancia para volver a tener un GP de Argentina.
Cómodo y relajado, así se lo vio al piloto en la rueda de prensa organizada por Mercado Libre, empresa Team Partner de Alpine y Personal Partner de Colapinto, que lo acompaña desde su debut en Fórmula 1 en Williams, en 2024. El evento se realizó en las oficinas de Saavedra y contó con la coparticipación de Renault Argentina.
El formato tuvo poco de «conferencia»: solo preguntaron unos cinco o seis medios previamente establecidos y la mayoría no pudo hacerlo. De todas formas, Colapinto dejó cuestiones interesantes, como el sueño cumplido, el que cumplirá el domingo y los por venir, y sobre todo el road show visto desde la perspectiva de su real importancia para que haya de nuevo un Gran Premio de Argentina de Fórmula 1.
Buenos Aires está alterada por la presencia de Colapinto y es literal. Los cortes de calle que ya se implementaron hacen que el caos de tránsito lo sea más aún. Y no es el único motivo, ya que coincidentemente comienza la tradicional Feria del Libro en la Rural. Al cabo, la ciudad vive de acontecimientos así y los aceptan.
Este viernes, los caminos de la prensa acreditada e invitada a la conferencia se encaminaron al límite de la ciudad, al lado de la General Paz en Saavedra, un sector de barrio de calles angostas donde prima el color marrón del Calamar en sus paredes. Al imponente edificio de Mercado Libre llegó el reconocido hincha de Boca. No solo la prensa, mayoritaria de Buenos Aires, lo aguardaba. También numerosos empleados que desde temprano iban y venían, como haciendo guardia, y que después del encuentro mediático tendrían su aparte con el piloto.
Junto a Colapinto estuvieron mecánicos de Alpine y sus representantes, la española María Catarineu y su esposo inglés Jamie Campbell-Walter. La Capital fue, sin lugar a dudas, la segunda en llegar a la cita, tal vez no la última en irse, cuando la seguridad de la empresa prácticamente les ordenó a todos los periodistas que se fueran cuando ya estaban en el frente del edificio. El cálculo, o el mal cálculo de tiempo y distancia, alertó de que lo mejor era ser previsor, y que a las 7.30, dos horas y media antes, ya se estuviera en el lugar.
Una de las caras visibles de las transmisiones de Fórmula 1 de Fox Sports, Flor Andersen, fue la primera. Desde City Bell, también hay que prever salir temprano en auto, ya que la autopista a La Plata colapsa. Después fue llegando todo el mundo, unos 50 trabajadores de prensa, incluidos camarógrafos, para escuchar a Colapinto y poder preguntarle. Se entendía que no todos pudieran hacerlo, pero fue sorpresivo para muchos, inclusive medios muy importantes de Buenos Aires, no tener la oportunidad.
El formato, con Iván De Pineda conduciendo lo más parecido a una charla y con demasiadas intervenciones que acortaron las chances de preguntas al resto, siguió a la breve selección de entrevistadores: Juan Fossaroli por ESPN, y luego Telefé, TN, La Nación, Carburando, Campeones, y Felipe Mac Gough por Fox. Nadie más.
«Es un sueño de chico estar acá. Se va a generar algo muy lindo, si bien tengo un montón de gente que me quiere, que tengan la posibilidad de verme cerca es bárbaro», dijo a modo de prólogo Colapinto. Y destacó la celeridad para hacer el evento: «Fue algo impresionante la velocidad de reacción para armar todo, con el equipo Alpine. No es fácil. Llevó su tiempo y su laburo pero estoy impresionado por el profesionalismo con que se hicieron las cosas», aplaudió.
Y continuó sobre las sensaciones que lo embargan a dos días de un evento inédito: «Que haya tantos argentinos alrededor mío será algo único. Que sea yo el piloto que maneje un auto de Fórmula 1 en Buenos Aires es increíble». A eso siguió su toque de buen humor, que no lo abandonó en la media hora que duró la charla: «Perdón los vecinos, deben estar puteando por el tránsito», dijo para enseguida verle el lado positivo: «después del road show van a estar tapados los pocitos de la calle», ya que se repavimentó todo el tramo.
