La banda rosarina se presentará el sábado 25 de abril en el Teatro Plataforma Lavardén, ofreciendo un repertorio que combina sus clásicos con nuevas producciones.
La banda rosarina Graffiti, formada en 1985 por Eduardo Carbi y Ariel Pozzo, vuelve a los escenarios locales. Tras celebrar sus 40 años con un concierto en el Teatro El Círculo, el grupo se reencontrará con su público el sábado 25 de abril en el Teatro Plataforma Lavardén. El show propone un viaje musical por el repertorio que marcó a generaciones, combinando clásicos, nuevas versiones y material inédito.
El concierto contará con la dirección artística, de sonido y luces de Ariel Marti. En el escenario estarán Eduardo Carbi en voz y percusión, Ariel Pozzo en guitarras, bajos, teclados y coros, Ricardo Vilaseca y Luis Bergonzi en teclados, Marcelo Gallego en bajo y Andy Cossani en batería.
«Volver a casa es reencontrarse con lo que uno es», expresó Eduardo Carbi, quien reside en Londres y regresa para tocar en su ciudad. «Es el momento en el que me reencuentro no solo con mi familia, mis amigos y mis afectos, sino también con mis raíces. Es una mezcla muy fuerte de emociones que es difícil poner en palabras», agregó.
El cantante remarcó que la identidad rosarina sigue siendo un eje central en su carrera. «Yo siempre digo: uno es rosarino y no importa en qué parte del mundo esté. Rosarino nacés y rosarino te morís. Lo mismo si preferís decir argentino. Hay una esencia que no cambia», afirmó.
Sobre el show, Carbi adelantó: «Este concierto es, de alguna manera, el reencuentro con nuestro material más reciente. Acabamos de terminar un tema nuevo que se llama ‘Carrusel’, que se va a editar unos días antes del concierto. Siempre nos gusta traer algo fresco, algo que marque que seguimos vivos y produciendo».
La propuesta buscará equilibrar lo mejor de su trayectoria con sus búsquedas actuales. «No podemos hacer un recital de tres horas, pero sí uno que reúna lo mejor de nuestra historia y lo más representativo de nuestro presente. Creo que la gente lo va a sentir así: como un concierto que respeta lo que fuimos, celebra lo que somos y muestra hacia dónde vamos», detalló.
Respecto al Teatro Lavardén como espacio elegido, Carbi explicó: «Me encanta tocar ahí porque tiene una acústica espectacular y una escala que hace que todo sea más íntimo. No es un lugar intimidante; al contrario, podés ver las caras, las reacciones, sentir a la gente muy cerca». Y cerró: «Es maravilloso estar cantando y ver en tiempo real cómo le pega al público. Ese ida y vuelta es muy especial, y creo que La Lavardén potencia esa sensación».
