Una grabación anónima muestra a Mariano Páez, padre de la abogada santiagueña recientemente liberada en Brasil, realizando gestos similares a los que originaron el caso de su hija y haciendo fuertes declaraciones contra el Estado.
Un video anónimo, grabado en un bar de Santiago del Estero, muestra a Mariano Páez, padre de la abogada Agostina Páez, realizando gestos considerados racistas y haciendo declaraciones controvertidas. La filmación, que inicialmente circuló en medios santiagueños, adquirió relevancia nacional en las últimas horas.
En las imágenes, se observa a Mariano Páez haciendo mímica para imitar a un mono. En una conversación posterior con una mujer, quien le pregunta si el Estado pagó la fianza para el regreso de su hija, Páez responde: «Me da asco (el Estado), yo odio la política», y agrega: «Soy empresario, millonario y usurero. Y narco privado».
Consultada al respecto, Agostina Páez se desligó de las actitudes de su padre a través de un posteo en Instagram. «No tengo absolutamente nada que ver con lo que está circulando… Lo que se ve es lamentable y lo repudio completamente», afirmó la letrada, quien reconoció el apoyo de su padre durante su detención pero aclaró que no puede responsabilizarse por sus actos.
Por su parte, Mariano Páez declaró que el video «está trucado» y denunció que le habían solicitado 5 millones de pesos para evitar su difusión. «Le dije que ‘no, hacé lo que quieras’. Tengo los mensajes. No sé cómo lo han hecho, puede ser con inteligencia artificial», explicó, aunque reconoció haber estado en el lugar.
Este episodio se conoce poco después del regreso de Agostina Páez a Argentina, tras más de dos meses detenida en Brasil por un caso de injuria racial. La Justicia brasileña permitió su salida tras el pago de una fianza de 18.500 dólares y la remoción de una tobillera electrónica. Como parte de la resolución judicial, la acusación se redujo a un hecho de injuria racial (aunque en perjuicio de tres personas) y deberá cumplir tareas comunitarias en Argentina y abonar una reparación económica a las víctimas, que rondaría los 150 mil dólares.
