Miembros activos, retirados y familiares de las cinco fuerzas de seguridad nacionales se concentraron en Buenos Aires en un reclamo inédito por mejoras salariales y en la cobertura de salud.
Una protesta convocada a través de redes sociales reunió este jueves a integrantes de las cinco fuerzas de seguridad federales frente al edificio Centinela, sede de la Gendarmería Nacional, en la Ciudad de Buenos Aires. El reclamo se centró en la mejora de los salarios y en el deterioro de la cobertura de la obra social que comparten con las Fuerzas Armadas.
La concentración, en la que participaron familiares y personal retirado -ya que el personal en servicio tiene prohibida la acción gremial-, congregó a unas 200 personas según estimaciones de los organizadores. Entre los presentes estuvo Miguel Ángel Montiel, el efectivo de la Policía Federal que en febrero se encadenó a las rejas de la Casa Rosada.
«Es un hecho inédito, es la primera vez que las cinco fuerzas de seguridad se agrupan en una situación como esta. Estamos todas en las mismas condiciones de salarios bajos», explicó el prefecto retirado Miguel Cuadra a un medio televisivo.
El Gobierno nacional intentó desactivar la movilización anunciando el miércoles el pago de una suma no remunerativa de $40.000, más un bono extraordinario y por única vez que varía entre $100.000 y $300.000 según la jerarquía, excluyendo a los rangos más altos. El anuncio fue formalizado mediante el decreto 216/2026, firmado por el presidente Javier Milei y sus ministros.
Sin embargo, los manifestantes consideraron la medida insuficiente. «Es pan para hoy y hambre para mañana», expresó la esposa de un efectivo que prefirió mantener el anonimato por temor a represalias. Otra familiar reclamó: «Necesitamos que le den un sueldo digno» y señaló que «la obra social de la fuerza no funciona».
Las fuerzas federales de seguridad atraviesan un contexto de salarios congelados y una obra social cuyas prestaciones, según los manifestantes, no cubren las necesidades básicas.
