Tras las lluvias y el calor, se observa una mayor presencia de estos escarabajos en la ciudad. Especialistas aclaran que es un ciclo biológico esperable, sin riesgos para las personas y beneficioso para el suelo.
Tras las lluvias de los últimos días, la humedad y el aumento de las temperaturas generaron en Rosario una mayor presencia de cascarudos en distintos puntos de la ciudad. Si bien muchos vecinos hablaron de una «invasión» en redes sociales, especialistas explican que se trata de un proceso natural y esperable.
Uno de los que aportó claridad fue Jorge Finardi, técnico químico, profesor de Ciencias Biológicas y licenciado en Comunicación Social de la Universidad Nacional de Rosario, quien estudia fenómenos climáticos a partir del comportamiento de insectos y plantas. Desde su cuenta en X (@Georgeclimapron), explicó que estos escarabajos adultos «emergen juntos de la tierra para reproducirse, atraídos a menudo por la luz artificial», y remarcó que «no representan un peligro para las personas».
Finardi, cuyo enfoque se basa en la observación y la experimentación, agregó que «son fundamentales para la salud del suelo al reciclar materia orgánica, mejorar la aireación y acelerar la descomposición de nutrientes como nitrógeno y carbono».
La aparición masiva de estos insectos no es inédita ni exclusiva de Rosario. Episodios similares ocurrieron en distintas zonas del país. Según explicó en su momento Osvaldo Di Iorio, especialista de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires, estos insectos «salen solamente para buscar al sexo opuesto y copular». Durante su etapa adulta, que dura apenas entre tres y cuatro días, no se alimentan: su único objetivo es reproducirse.
El comportamiento que ahora se observa en superficie es solo la fase final de un ciclo largo que ocurre bajo tierra. Durante cerca de dos años, estos insectos viven como larvas, alimentándose de raíces y materia orgánica. Luego pasan al estado de pupa, hasta finalmente emerger como escarabajos adultos. Es en ese breve período cuando salen en masa, generalmente favorecidos por condiciones ambientales como lluvias recientes, alta humedad y temperaturas elevadas.
La percepción de «invasión» se potencia porque estos insectos suelen sentirse atraídos por la luz artificial, lo que los lleva a concentrarse en zonas urbanas, especialmente durante la noche. Así, lo que para muchos resulta impactante o molesto responde, en realidad, a un fenómeno biológico breve, cíclico y necesario para el ecosistema. En pocos días, cuando finalice su etapa reproductiva, la presencia de estos insectos disminuirá de manera natural.
