Nicolás Maduro “ha sido capturado y trasladado fuera de Venezuela” este sábado, según ha comunicado el presidente estadounidense, Donald Trump, en su red social Truth, donde ha detallado que también ha sido detenida la esposa del mandatario venezolano. La fiscal general estadounidense, Pamela Bondi, ha comunicado que Maduro y su mujer serán juzgados en Estados Unidos, acusados de narcotráfico y posesión de armas. Washington ha llevado a cabo ataques dentro de Venezuela durante la madrugada, según ha confirmado Trump después de que se hayan registrado explosiones en zonas civiles y militares de los Estados de Miranda, Aragua, La Guaira y la capital, Caracas.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez ha afirmado desconocer el paradero del mandatario, que ha dirigido el país desde 2013 y de quien ha pedido “pruebas de vida”. Trump dio luz verde a los ataques hace días, según fuentes gubernamentales citadas por la cadena estadounidense CBS. El número dos del chavismo y ministro de Interior, Diosdado Cabello, ha salido a las calles de Caracas protegido con un chaleco, casco antibalas y rodeado de policías. “Estamos desplegados. Confíen en nosotros para atravesar esta situación”, ha declarado.
El ministro venezolano de Defensa, Vladimir Padrino, ha calificado el ataque como “ruin y cobarde” y ha comunicado que están buscando posibles heridos o muertos. El Gobierno de Venezuela ha denunciado que las explosiones de esta madrugada son una “gravísima agresión militar” estadounidense y ha decretado el estado de emergencia.
Unidades antiaéres venezolanas destruídas en su base de «La Carlota» por el ataque norteamericano que las destruyó
Captura de video en la que se observa una columna de humo elevándose tras varias explosiones registradas en Caracas este sábado.
China se limita a recomendar a sus nacionales no viajar a Venezuela
China, un aliado estratégico de Venezuela, ha evitado de momento realizar valoraciones políticas sobre la operación de Estados Unidos contra el país latinoamericano o sobre la situación interna venezolana tras la presunta captura del presidente Nicolás Maduro.
En un aviso difundido este sábado por la noche —seis horas después de que comenzaran los ataques militares— por el Ministerio de Exteriores y la Embajada de China en Caracas, Pekín se ha limitado a recomendar a sus ciudadanos que eviten desplazarse a Venezuela “en el futuro próximo” ante “el significativo aumento de los riesgos de seguridad”, y a instar a quienes ya se encuentran allí a extremar las precauciones, evitar salidas innecesarias y mantenerse alejados de zonas sensibles.
Pocas horas antes de ser capturado por soldados estadounidenses, Maduro había celebrado “la unión a toda prueba” y “siempre victoriosa” entre Venezuela y China. Lo hizo durante una reunión celebrada el viernes en Caracas con una delegación del gigante asiático encabezada por Qiu Xiaqi, enviado especial para asuntos de América Latina y el Caribe.
De acuerdo con el comunicado publicado por la Presidencia venezolana, Maduro expresó su gratitud al presidente chino, Xi Jinping, “por su apoyo fraternal como un hermano mayor” y puso en valor “su mensaje contundente de líder para el mundo”. Pekín, sin embargo, no ha emitido ningún texto oficial sobre la reunión, ni la prensa estatal se ha hecho eco de la misma.
Estados Unidos concentra en aguas del Caribe casi el 20% de sus barcos de guerra desde agosto
La fuerza militar que ha desplegado Estados Unidos en aguas internacionales del Caribe desde agosto es una de las mayores concentraciones de músculo de su historia reciente, especialmente en el continente americano: solamente el despliegue de barcos de guerra en la zona representa casi el 20% del poderío naval de la primera potencia activo en todo el mundo.
En diciembre, el Comando Sur, responsable de las fuerzas estadounidenses en América Latina, calculaba en unos 15.000 los militares activados en la zona. Aproximadamente una tercera parte de ellos forman parte de la dotación del portaaviones Gerald Ford, el mayor y más moderno de la flota estadounidense y la joya de la corona del despliegue. Esta ciudadela flotante lleva consigo aviones y helicópteros de combate, incluidos F-35, los cazas sigilosos orgullo de la aviación estadounidense.
La movilización comenzó en agosto, cuando llegó a la zona una flotilla de media docena de barcos de guerra, que gradualmente iría en aumento. Además del Ford, que llegaría a la zona bajo control del Mando Sur a finales de octubre acompañado de su grupo de escolta, el despliegue comprende un grupo expedicionario de buques anfibios y un submarino, entre otros.
En agosto, Trump firmó una directiva secreta que autorizaba el uso de la fuerza militar contra los carteles de la droga incluidos en la lista de organizaciones terroristas del Departamento de Estado. El 2 de septiembre llegaba el primer bombardeo contra una supuesta narcolancha en aguas internacionales en el Caribe, en el que morían los once ocupantes. Desde entonces, Estados Unidos ha destruido 35 embarcaciones y matado a 107 personas.
El alarde de fuerza estadounidense también incluye aviones de transporte y de carga, incluidos C-17, y aviones de operaciones especiales. Además, el Servicio de Guardacostas, que tradicionalmente se había encargado de las misiones de interceptación del narcotráfico por vía marina, también ha comenzado a perseguir y abordar a los buques que transportan petróleo venezolano y violan, según Washington, las sanciones internacionales.
Lula denuncia que el ataque contra Venezuela “sienta un precedente extremadamente peligroso”
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, considera que “los bombardeos en territorio venezolano y la captura de su presidente son inaceptables”. Para el mandatario suponen “una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”.
El mensaje, divulgado por el mandatario en redes sociales, no menciona explícitamente a Estados Unidos ni a Nicolás Maduro. Advierte que “atacar a países, en flagrante violación del derecho internacional, es el primer paso hacia un mundo de violencia (…) donde la ley del más fuerte prevalece”.
Brasil comparte una frontera de dos mil kilómetros con Venezuela. Las relaciones entre ambos países quedaron gravemente dañadas tras el fraude electoral perpetrado por el chavismo en las presidenciales de 2024. El mandatario brasileño reitera en su mensaje la oferta que hizo a Donald Trump en público y en privado para mediar entre Washington y Caracas. A principios de mes, Lula conversó con Nicolás Maduro.
El brasileño ha enfatizado que el ataque estadounidense “evoca los peores momentos de injerencia en la política de América Latina y el Caribe” y ha instado a la comunidad internacional a “responder enérgicamente a través de la ONU”.