El Partido Demócrata obtuvo la mayoría en el Senado y la Cámara de Representantes, y ganó la mayoría de las 36 gobernaciones en disputa. Por primera vez habrá 17 gobernadoras y el Congreso tendrá la mayor representación de mujeres de su historia.
Las elecciones de medio término en Estados Unidos otorgaron al Partido Demócrata la mayoría en el Senado y en la Cámara de Representantes, y la victoria en la mayoría de las 36 gobernaciones en disputa, situación que no ocurría desde 2009. Según los resultados difundidos, estos comicios registraron récords de representación de mujeres y minorías.
Por primera vez, habrá 17 gobernadoras. Georgia eligió a su primera gobernadora negra, la demócrata Keisha Lance Bottoms. Texas votó a su primera gobernadora latina, la también demócrata Gina Hinojosa. Nuevo México eligió a Deb Haaland, la primera gobernadora indígena. Abdul El-Sayed, electo en Michigan, será el primer senador musulmán en la historia estadounidense. Chris Pappas será el primer senador abiertamente gay, electo en New Hampshire. Peggy Flanagan será la primera senadora indígena, votada en Minnesota. Será también el Congreso con mayor representatividad de mujeres de la historia de Estados Unidos.
Gimena Sánchez-Garzoli es argentina y migró con su familia a Estados Unidos durante la última dictadura. Es directora de la oficina en Washington D.C. para Los Andes de la ONG WOLA, que aboga por la defensa de los derechos humanos, la democracia y la justicia social en las Américas. En diálogo con El Ciudadano, afirmó que el resultado de las elecciones significa «una enorme esperanza» y declaró: «Demostraron que la democracia en Estados Unidos no está muerta o durmiendo como muchos pensaban, sino que había una masiva represión y muchísimo miedo».
Consultada sobre los factores que propiciaron la victoria demócrata, Sánchez-Garzoli sostuvo: «La gran lección de esta elección es que hay que escuchar lo que quieren los electores y que hay que dar resultados». Mencionó el rechazo a la corrupción de la administración Trump, a la guerra con Irán, la inflación y las políticas represivas del ICE. «Esa brutalidad y ese maltrato generaron un rechazo muy grande», agregó.
Respecto del crecimiento de la representatividad latina y afrodescendiente, señaló que Trump retiró órdenes ejecutivas contra la diversidad y «demonizó a esas identidades», lo que generó una reacción que se tradujo en representación en el Congreso y en las gobernaciones.
En materia de derechos de género, afirmó que hubo un desmantelamiento de derechos reproductivos y de protección contra la discriminación, y que con las personas LGBT «han sido como el chivo expiatorio de este gobierno y de los republicanos». Mencionó una orden ejecutiva que establece que solo hay dos géneros y la eliminación de las palabras «LGBTQ» y «personas trans» de documentos oficiales.
Sobre la política exterior, sostuvo que se forzó una ideologización y que el gobierno ha organizado reuniones donde no invita a países considerados de izquierda. También se refirió a la injerencia en procesos electorales de América Latina: «hubo muchísima injerencia en varias elecciones, de una manera muy abierta que nunca se había visto en el pasado».
En cuanto a Venezuela, señaló que el gobierno mezcló terrorismo con narcotráfico y que incluyó a líderes latinoamericanos en listas de sanciones, lo que permite acciones sin respetar la Constitución ni el derecho internacional. Mencionó «más de 250 personas asesinadas extrajudicialmente por ataques letales a las embarcaciones en el Caribe y el Pacífico».
Sobre Washington D.C., indicó que eligió por primera vez a una socialista demócrata como alcaldesa, Janeese Lewis George, y que Trump ha castigado al estado con la Guardia Nacional. Las propuestas de la alcaldesa electa incluyen apoyo a sindicatos, derechos laborales, vivienda asequible y policías comunitarias.
Finalmente, sobre los desafíos de Trump, consideró que en los dos meses que le quedan al Congreso republicano avanzará con su agenda, pero que los resultados electorales rompieron el apoyo de los republicanos. «A él le importa mucho ser popular», dijo, y mencionó que tiene solo el 38% de popularidad. Agregó que los demócratas tendrán margen para mitigar daños y impulsar debates, aunque Trump mantenga el poder de veto.
