La posibilidad de que la Argentina encadene dos trimestres consecutivos de caída de la actividad reabrió la discusión sobre el rumbo de la economía. El Gobierno defiende su programa y los datos oficiales, mientras que proyecciones privadas muestran una recuperación debilitada.
La posibilidad de que la Argentina encadene dos trimestres consecutivos de caída de la actividad reabrió el debate sobre el rumbo de la economía, entre un Gobierno que defiende los resultados de su programa y datos oficiales y proyecciones privadas que muestran una recuperación cada vez más debilitada.
“Los indicadores no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”, reconoció este jueves el presidente Javier Milei en una entrevista radial. Lo atribuyó en parte a un escenario internacional de mayor inflación, tasas elevadas y menor actividad, pero defendió su programa: “La foto es horrible, pero la película es la mejor de la historia”.
El reconocimiento llegó seis meses después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, anticipara, en abril, que se abría un “proceso de desinflación con mayor crecimiento” y que los siguientes “18 o 20 meses” serían probablemente los mejores de las últimas décadas. Por entonces, el FMI proyectaba una expansión del 4% para 2026.
Desde entonces, se recortaron los pronósticos y ahora se abrió el debate: ¿el freno en la actividad alcanza para hablar de una recesión económica?
Qué implica una recesión técnica
La definición convencional exige dos trimestres seguidos de caída del Producto Interno Bruto (PBI) desestacionalizado, que descuenta las variaciones habituales del calendario. No exige una baja interanual ni impide cerrar el año con crecimiento.
Según el INDEC, el PIB bajó 0,6% en el segundo trimestre respecto del primero, aunque creció 2% interanual. Así, el próximo informe de julio-septiembre determinará el resultado de la secuencia.
Las señales previas, sin embargo, son desfavorables. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) cayó 2,8% en julio, registrando la peor caída desde 2020 o 2018 si se descuentan los efectos de la pandemia. En agosto, informó esta semana el organismo, recuperó apenas 0,1% desestacionalizado, pero retrocedió 1,7% interanual y el acumulado quedó en 1,2%.
Según cálculos privados, septiembre necesitaría una suba cercana al 8,5% mensual para evitar otra caída trimestral. La consultora Equilibra estimó este jueves que septiembre habría mostrado una mejora mensual del 0,5%, insuficiente para evitar una caída trimestral del 2,6%. Serían “dos trimestres consecutivos de contracción”, aunque el INDEC aún debe publicar septiembre y el PBI trimestral, con posibles revisiones.
Del optimismo a la discusión por los indicadores
El cambio de expectativas se reflejó también en el discurso presidencial. A fines de septiembre, Milei había afirmado que “no hay recesión” sino una “desaceleración del ritmo de expansión” y cuestionado que las series desestacionalizadas reflejaran adecuadamente los cambios estructurales de la economía.
El Gobierno puso entonces el foco en el indicador de tendencia-ciclo, que suaviza las oscilaciones de corto plazo. Pero esa misma serie mostró variación mensual prácticamente nula en agosto y, con el último dato, ya acumuló cinco meses sin avances apreciables.
Caputo ofreció una explicación distinta de la dinámica: comparó con diciembre de 2023, cuando la gestión libertaria llegó al gobierno, y aseguró que el país está por encima de esos niveles. Sin embargo, eso no invalida la dirección actual de la actividad. Prueba de ello es que también los organismos internacionales revisaron las proyecciones que habían estimado. La semana pasada el FMI redujo del 3,5% al 2,1% su pronóstico para 2026.
El mercado también da muestra de esa cautela. El panel de entidades que participa del REM que elabora el Banco Central recortó, previo al EMAE de agosto, su cálculo anual del 2,1% al 1,5% y proyectó una baja del PBI del 1% en el tercer trimestre, seguida de una recuperación del 1,8% en el cuarto. Consultoras privadas salieron a pronosticar recortes similares.
Por qué crecen algunos sectores y la economía se frena
El desglose del PBI revela que en el segundo trimestre las exportaciones crecieron 2,5%, pero el consumo privado cayó 2,4%, el público 2,3% y la inversión 0,8%. El avance exportador no compensó esas caídas.
La disparidad volvió a observarse en el EMAE de agosto. La minería creció 11,1% interanual, mientras la industria manufacturera retrocedió 3,2% y el comercio 3,5%. Diez de las quince actividades relevadas por el INDEC mostraron bajas. Equilibra estima que, en los primeros nueve meses, los sectores primarios acumularon una expansión del 10,9%, mientras que los no primarios cayeron 0,6%.
El diagnóstico de las propias empresas aporta otra explicación. En las Encuestas de Tendencia de Negocios del INDEC publicadas este miércoles, el 54% de las industrias identificó la insuficiencia de demanda interna como el principal obstáculo para aumentar la producción. Entre supermercados y autoservicios mayoristas, el 66,3% señaló la debilidad de la demanda como su principal limitación comercial.
También este jueves el organismo informó el resultado en agosto de las ventas reales de supermercados bajaron 3,7% interanual y las de mayoristas 3,6%; en centros de compras crecieron 3,7%. Son canales diferentes, no una medición de todo el consumo.
También pesa la situación financiera de los hogares. Según el BCRA, estaba en mora en agosto el 12,81% de préstamos bancarios familiares. La problemática llegó al Congreso, que debatió una multiplicidad de iniciativas para abordarlo, aunque ninguna encontró consenso para que avance en el recinto. También tiene réplica en legislaturas provinciales.
Qué puede pasar en los próximos meses
Como reflejó el INDEC en otro informe de esta semana, las expectativas para lo que viene son dispares. En la industria, el 19,3% prevé reducir la producción y el 13,2% aumentarla. En supermercados y mayoristas, el 22,1% espera mejorar su situación comercial y el 5,8% empeorar.
Otro eje está puesto en la confianza de los consumidores, que también ofrece hacia adelante señales contrapuestas: el ICC publicado este jueves por la Universidad Torcuato Di Tella refleja una moderada suba del 0,8% en octubre, impulsado por la disposición a comprar bienes durables, pero las expectativas futuras bajaron 2,6%, identificando que la situación personal bajó 2,59% y la macroeconómica mermó en 1,57%.
El dato oficial de septiembre y, más adelante, el PIB trimestral permitirán resolver la discusión estadística. Los indicadores del cierre de 2026 terminarán de mostrar si la recuperación esperada consigue extenderse desde los sectores exportadores hacia las actividades vinculadas al mercado interno o, si por el contrario, empeoran los pronósticos previos.
