El evento realizado en la Estación Belgrano contó con 224 lotes entre bienes e inmuebles y superó las cifras de ediciones anteriores. El secretario de Gestión de Registros Provinciales, Matías Figueroa Escauriza, atribuyó la concurrencia a la confianza de la ciudadanía y a la necesidad económica.
La subasta de bienes secuestrados al delito realizada el viernes pasado en la Estación Belgrano de la ciudad de Santa Fe reunió a más de 4.000 personas y ofreció 224 lotes entre bienes e inmuebles, según informó el gobierno provincial. La primera subasta bajo la ley vigente, durante la gestión de Miguel Lifschitz, tuvo 12 bienes y 220 participantes.
En diálogo con El Litoral, el secretario de Gestión de Registros Provinciales, Matías Figueroa Escauriza, afirmó que el récord de público y recaudación se explica por un proceso de ajuste y confianza: “como cualquier proceso de la vida, todo se va ajustando y aceitando; va mejorando. Y también está la confianza de la ciudadanía de ir conociendo estos mecanismos, viendo que no pasa nada, que quien compra tiene seguridad y todo es transparente; que las pujas son reales”.
Consultado sobre la continuidad de la política en gobiernos de distinto signo, Figueroa Escauriza sostuvo que durante la gestión de Omar Perotti no hubo difusión del evento: “Se hicieron las subastas solamente para cumplir con la ley, pero participaban 50 personas. Eso no es una subasta… Ahí es cuando surgen las dudas, cuando hay poca gente”.
Respecto del perfil de los asistentes, el funcionario declaró: “mucha gente de campo que buscaba camionetas para trabajar; muchas personas para comprar su primer vehículo o utilitarios para repartir mercadería, gente que vino para comprar una bicicleta y se llevó un auto, gente que vino a comprar un auto pero se terminó llevando una bicicleta para regalársela a su nieto, gente común que participó de un evento por ahí distinto y pudo comprar algo que lo beneficie. También gente que vino para hacer una posterior reventa”.
Sobre la incidencia de la coyuntura económica, el secretario afirmó: “Totalmente, porque había gente que venía a buscar una bicicleta a 30 mil pesos para ir y venir del trabajo. Entonces, tantos precios tan económicos y ante tanta necesidad de la gente también traccionó público”.
En cuanto al origen de los bienes, Figueroa Escauriza manifestó: “creo que el evento está organizado de una manera tan segura que ya la gente está dejando en un segundo plano de dónde provienen los bienes. Lo saben porque se difunde, pero lo compran con tranquilidad porque vieron que ya pasaron varios años, que se vendieron muchos autos y no pasó nada”.
Finalmente, sobre el destino de los bienes, el funcionario comparó: “Podríamos preguntarnos qué hacemos si en lugar de bienes, hubiera un millón de dólares en efectivo también proveniente del delito… ¿Lo prenderíamos fuego, por más que provenga del delito? Claramente, no; los reinvertiríamos en educación. En fin, son bienes que se obtuvieron del delito, pero que se venden y tienen una utilidad positiva”.
