La exposición, curada por Alexis Fabry, presenta 33 obras de Lázaro Blanco y una serie de Pablo López Luz en diálogo sobre arquitectura y geometría. Se exhibe en la sede de La Boca, de jueves a domingo con entrada gratuita.
La Fundación Larivière inauguró la muestra Cal en su sede de La Boca (Caboto 564), en el marco de los programas asociados de la 20.ª Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires. La exposición reúne obras de los fotógrafos mexicanos Lázaro Blanco (Ciudad Juárez, 1938-Ciudad de México, 2011) y Pablo López Luz (Ciudad de México, 1979), con curaduría de Alexis Fabry y montaje de Juan Lo Bianco.
La muestra se articula con 33 obras de Blanco, de las cuales 15 pertenecen a la Colección Larivière y el resto al curador. Del conjunto, la mayoría son en blanco y negro, excepto dos a color que rodean el texto curatorial. En tanto, de López Luz se exhiben dos únicas imágenes en blanco y negro de su serie, que ocupan una pared.
Según el texto curatorial de Fabry, el título Cal busca reunir dos miradas distanciadas en el enfoque pero centradas en la relación entre arquitectura y geometría. La propuesta recorre pequeños pueblos y construcciones anónimas que, de acuerdo con el curador, «revelan la potencia visual y cultural de sus muros, sus volúmenes, sus texturas y sus detalles arquitectónicos, pintados invariablemente a la cal».
Fabry sostiene que ambos artistas comparten «una búsqueda de la depuración que los une fuertemente» y que «ven un México relevante, hermoso, pero recatado». En las fotografías, la arquitectura aparece despojada de elementos innecesarios; los muros, puertas, ventanas y sombras adquieren una presencia casi abstracta.
Lázaro Blanco fue un reconocido fotógrafo latinoamericano de la segunda mitad del siglo XX. Sus imágenes se publicaron en revistas como Camera (Suiza), Zoom (Francia) y Life en español, y en libros como Contemporary Photographers, Family of Woman y Seven Mexican Portfolios. En 1966 se integró al Club Fotográfico de México y en 1968 asumió la dirección del taller de fotografía de la Casa del Lago (UNAM), donde permaneció hasta su fallecimiento. Expuso en México, Estados Unidos, América Latina y Europa. En 1991 el Museo del Palacio de Bellas Artes organizó una exposición con 350 de sus impresiones y en 2010 el Centro de la Imagen le dedicó una retrospectiva. Fue curador, escritor y miembro fundador del Consejo Mexicano de Fotografía.
Pablo López Luz obtuvo una Maestría en Artes Visuales en la Universidad de Nueva York/ICP. Su obra se ha exhibido en el Museo El Eco, el Museo del Chopo, Botanique, el Centro Fotográfico Álvarez Bravo, Arroniz Arte Contemporáneo, la Sasha Wolf Gallery, la Photographer’s Gallery, la Fondation Cartier pour l’art Contemporain, la National Gallery of Canada (Ottawa), el Boston Museum of Fine Arts, el International Center of Photography (Nueva York), el San Francisco Museum of Modern Art y el Palacio de Bellas Artes. Sus series integran colecciones como la Poniatowsky, la Fondation Hermès, la Colección Juan Carlos Maldonado, el Pérez Art Museum, el Museo de Arte Moderno de México, la Chapman University Art Collection y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo (MUAC).
En conversación con Cultura, López Luz señaló que Blanco se diferencia por su deseo de hacer que la luz, el encuadre y la composición remarquen la arquitectura vernácula, haciendo que la manera en que están iluminadas esas paredes blancas de cal organicen la composición y la narrativa. Agregó que «cuando se fotografía un muro blanco es muy complejo porque generalmente la foto sale quemada, hay que organizar muy bien el uso del contraste y Blanco lo supo hacer realmente muy bien, dominando no solo la técnica de captura sino también las copias».
La serie de López Luz, realizada durante tres años en el estado de Oaxaca, busca reinterpretar el uso del adobe mexicano como temática simbólica de un material presente en el cine, la literatura y la pintura. Las fotografías están organizadas en sala en orden cronológico. La mayoría son casi simétricas, carentes de datos sobre el cielo, con vestigios de veredas estrechas, inclinación de calles o restos de carteles publicitarios tapados por cal. Resalta la combinación de colores, la división de planos de pared y modelos que tienen en común los textiles o la arquitectura prehispánica.
En cuanto al uso de la luz, López Luz procura cielos nublados para lograr una luz pareja, sin brillos ni sombras marcadas. Blanco, en cambio, utiliza la luz y la sombra como componente esencial que remarca la composición, aunque nunca se vuelve la estrella de la toma. Su estilo se vincula con el documental de resultado pictórico. López Luz realiza una fotografía frontal, de presentación, con color texturizado, donde pueden aparecer luminarias o restos de basura en la calle, lo que sugiere que los espacios están habitados.
La exposición propone una misma certeza sobre la arquitectura popular que, según el texto de Fabry, «no es un vestigio del pasado, sino una forma viva de memoria y una fuente de belleza contemporánea». El curador concluye: «Cal revela una profundidad inesperada: la historia de los territorios expresada en sus muros».
Cal, de Lázaro Blanco y Pablo López Luz, con curaduría de Alexis Fabry, se exhibe en la Fundación Larivière (Caboto 564, La Boca) de jueves a domingo, de 12 a 19.
