El escritor argentino regresa con una novela que ficcionaliza la vida de Julius Lucius Brenchley, un explorador británico del siglo XIX. El libro, editado por Seix Barral, combina aventura, humor y reflexión sobre la representación.
Santa Fe – Los viajes de Julius Brenchley (Seix Barral, 2026), la más reciente novela de César Aira, toma como punto de partida la biografía del explorador británico Julius Lucius Brenchley (1816-1873). La obra se suma a una serie de textos de Aira que ficcionalizan figuras históricas, como Ema, la cautiva (1981), La liebre (1991) y Un episodio en la vida del pintor viajero (2000).
En esta ocasión, Aira construye un relato de aventuras que se desvía de la reconstrucción histórica para explorar las posibilidades de la narración. La trama comienza con una tormenta que desvía a la goleta Gloriana de su rumbo hacia Sudamérica y la lleva a un lago congelado en los Andes. A partir de allí, se suceden episodios que combinan el automatismo narrativo característico del autor con momentos de lirismo y humor.
La novela también aborda el encuentro con los gigantes de la Patagonia y el personaje de Cruikshank, el valet de Brenchley, cuya baja estatura contrasta con los cuerpos desmesurados que encuentran en la expedición. Según el texto, este motivo permite una inversión de la mirada del viajero europeo, que termina enfrentado a un mundo que no se deja conocer del todo.
Julius Lucius Brenchley nació en Maidstone, Kent, el 30 de noviembre de 1816, en una familia vinculada a la industria cervecera. Estudió en Maidstone Grammar School y en St John’s College, Cambridge, y fue ordenado en 1843 como miembro de la Iglesia de Inglaterra. Dos años después acompañó a su padre en un viaje por Europa; tras la muerte de este en París en 1847, Brenchley se dedicó a viajar.
Recorrió todos los continentes excepto la Antártida y reunió colecciones de historia natural, arte y objetos etnográficos. El Maidstone Museum lo recuerda como su “gentleman explorer”. Entre sus episodios biográficos se cuentan una herida de flecha en el cuello en Estados Unidos, una caída en el cráter del volcán Pichincha en Ecuador, un viaje en trineo por Siberia en el invierno de 1866-67 y recorridos por China, Mongolia y Japón.
En 1865 se embarcó en el HMS Curaçoa para un recorrido por el Pacífico, que incluyó visitas a Samoa, Tonga, Fiji, Vanuatu, las islas Santa Cruz y las Salomón. De esa travesía surgió Jottings during the Cruise of H.M.S. Curaçoa among the South Sea Islands in 1865, publicado en 1873. El British Museum conserva más de mil objetos de aquel viaje.
Brenchley murió en Folkestone el 24 de febrero de 1873, a los 56 años. Sus colecciones se distribuyeron en museos como el Maidstone y el British. El parque junto al museo de su ciudad natal lleva su nombre.
La novela de Aira, según la reseña, puede leerse como una novela de aventuras y como una reflexión sobre los límites de la representación. El texto señala que Aira no desarrolla una tesis, sino que pone en movimiento la narración: los cuerpos se desplazan, los barcos se desvían, aparecen gigantes y una situación absurda desemboca en otra.
Los viajes de Julius Brenchley, de César Aira (Seix Barral).
