Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), basado en datos del INDEC del primer trimestre de 2026, indica que el 45,2% de la población ocupada está en situación de desprotección laboral. El estudio registra un aumento de 626.000 puestos desprotegidos entre 2024 y 2026.
Un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande (IAG), a partir de los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC correspondientes al primer trimestre de 2026, señala que el 45,2% de la población ocupada en el país se encuentra en situación de desprotección laboral. El estudio indica que entre 2024 y 2026 se crearon 626.000 puestos desprotegidos, mientras que se perdieron aproximadamente 56.000 empleos privados protegidos y 212.000 puestos públicos.
Candelaria Rueda, socióloga, investigadora y coordinadora del área de Trabajo del IAG, explicó que el indicador propio amplía la medición respecto a la informalidad clásica. «Empezamos a mirar la desprotección laboral por una preocupación de que venía acelerando un deterioro de las condiciones laborales en la Argentina que por ahí no se refleja en la tasa de desempleo», afirmó. Según detalló, el concepto no solo evalúa el trabajo informal, sino también variables de estabilidad, calificación y capital invertido. «El universo o la proporción de gente en la Argentina que está ocupada en una changa está creciendo de manera acelerada: hace dos años era el 41%, hoy es el 45%», sostuvo.
La investigadora comparó la serie histórica desde 2017 y afirmó: «Estamos en un pico, en un récord de la tasa de desprotección laboral». Señaló que el fenómeno afecta con mayor incidencia a la juventud y a los jubilados mayores de 66 años.
En cuanto a las causas, Rueda puntualizó que el incremento de la precariedad responde a una caída sostenida del trabajo formal registrado. «Se acaban de cumplir 12 meses consecutivos de pérdida de trabajo privado registrado según los datos oficiales del SIPA», declaró. En un contexto de endeudamiento de las familias, quienes pierden su puesto recurren a ocupaciones de subsistencia: «Esto deja un mercado de puestos de calidad o de estabilidad cada vez más chico y tampoco estamos viendo medidas que apuesten por revertir esta tendencia».
La especialista también se refirió al concepto de «desempleo blue» o encubierto frente a la medición oficial del INDEC, ubicada en 7,8%. «Hay un segundo grupo que duplica al desempleo oficial, que está buscando activamente trabajo y mientras tanto está trabajando muy poquitas horas, es un subocupado demandando trabajo en una actividad desprotegida», indicó. Y agregó: «Estamos teniendo mucha gente que si bien no aparece como desempleada oficial, está trabajando con puestos de muy mala calidad y mientras está buscando laburo».
Consultada sobre las posibles salidas, Rueda remarcó la necesidad de impulsar sectores de mano de obra intensiva como la industria, la construcción y el comercio, junto con una política de ingresos que reactive el consumo interno. Advirtió que la reactivación no provendrá de un solo sector concentrado: «No hay una receta de un sector que va a salvar a todos. La idea de que proyectos como el de Vaca Muerta van a salvar el empleo de todos no está resultando», ya que la minería y el petróleo, pese a su crecimiento en exportaciones y valor agregado, reducen puestos de trabajo.
Por último, Rueda expresó su preocupación por las expectativas laborales en los jóvenes: «La juventud se viene retirando del mercado laboral formal, ha caído la tasa de participación. Eso definitivamente es una alerta y un mal indicador para una perspectiva de futuro».
