La Fundación Tercer Tiempo, que opera en cárceles de Santa Fe, señaló que el consumo problemático y la ausencia de hábito laboral son los principales desafíos para la reinserción.
La Fundación Tercer Tiempo, dedicada al abordaje de personas privadas de la libertad en la provincia de Santa Fe, informó sobre los principales problemas que detecta en la población carcelaria: el consumo problemático de sustancias y la falta de cultura del trabajo. La organización, que comenzó sus actividades en 2015 y se formalizó como fundación en 2017, trabaja en unidades penitenciarias de Rosario, Piñero, Pérez, Santa Fe y Coronda.
Según datos de la fundación, actualmente unos 25 integrantes, entre profesores, talleristas y profesionales, desarrollan tareas en las unidades. La población alcanzada en contextos de encierro es de aproximadamente 500 personas, en su mayoría mayores de 18 años, aunque también incluye a jóvenes menores de edad en conflicto con la ley penal.
En los espacios extramuros, ubicados en los barrios Tablada, Ludueña y San Martín Sur de Rosario, la fundación asiste a unas 600 personas, principalmente varones y mujeres a partir de los 12 años. Las actividades se realizan con el acompañamiento de los ministerios de Desarrollo e Igualdad, Seguridad y Trabajo de la provincia, así como de actores de la sociedad civil.
Fernando Benítez, titular de la fundación, explicó que el objetivo es acompañar a las personas durante la condena y en el momento de recuperar la libertad. «Que no sea solo encierro, sino aprovechar ese tiempo para conocer a la persona y las situaciones particulares», afirmó. En ese sentido, detalló que se trabaja con el entorno socioafectivo del preso para facilitar su reinserción.
Benítez enumeró los tres problemas más recurrentes: el consumo problemático de sustancias, los conflictos vinculados a bandas que se trasladan desde afuera y la falta de oficios o profesiones. Sobre este último punto, señaló: «No es tanto la falta de capacitación en oficios. Muy pocos los traen incorporados, el tema es que no está naturalizado el trabajo como medio de vida».
La fundación también relevó otras dificultades como el acceso limitado a servicios básicos, trayectorias educativas interrumpidas e inserciones laborales informales. Además, detectó barreras en el acceso al sistema de salud, vinculadas a obstáculos materiales y a la desconfianza institucional.
En los territorios, el programa Rugby en los Barrios articula el deporte con el acompañamiento psicosocial. La entidad destacó la necesidad de sostener abordajes integrales y continuos, en lugar de respuestas fragmentadas. «Buscamos aportar a la reducción de la violencia urbana que castigó nuestra provincia acompañando a las personas cuando regresan a la calle», subrayó Benítez.
La fundación concluyó que opera como un dispositivo de primer contacto que reduce barreras de acceso a los sistemas formales de salud, educación y protección social. Entre sus proyecciones, mencionó la profundización de la articulación con políticas públicas, el fortalecimiento del acompañamiento laboral, talleres de Educación Sexual Integral y la promoción del cuidado de la salud mental.
