El artista marplatense Daniel Baino inaugura el lunes 7 de septiembre a las 18 en Dain Usina Cultural (Nicaragua 4899, Palermo) la exposición Movimiento oceánico, que reúne obras creadas a partir de maderas y objetos recolectados en la costa. La muestra podrá visitarse hasta el 5 de octubre.
El artista marplatense Daniel Baino presenta Movimiento oceánico, una exposición que se inaugura el lunes 7 de septiembre a las 18 en Dain Usina Cultural (Nicaragua 4899, Palermo, CABA). La muestra permanecerá abierta hasta el 5 de octubre, de lunes a viernes de 12 a 20 y los sábados de 14 a 20, con entrada libre.
La exposición, con curaduría de Daniel Joglar y textos de Rafael Felipe Oteriño, reúne obras que surgen de la práctica cotidiana de recorrer la playa y recolectar maderas y otros elementos que el océano devuelve a la orilla. El desgaste producido por el agua, el viento y el tiempo se convierte en el punto de partida de un proceso de resignificación artística que transforma esos objetos en composiciones abstractas.
Las piezas, agrupadas bajo el nombre de “Maderas”, tienen a ese material como soporte y protagonista. Fragmentos ensamblados, superpuestos o yuxtapuestos, con cicatrices, grietas y marcas de su historia, conforman un universo plástico en el que cada elemento conserva la memoria de su paso por el mar y adquiere un nuevo significado dentro de la obra.
En el epílogo de la muestra, Oteriño señala que el trabajo de Baino dialoga con la tradición del Universalismo Constructivo impulsado por el artista uruguayo Joaquín Torres García, corriente que reconoce antecedentes en la abstracción pura de Piet Mondrian y en el constructivismo ruso de comienzos del siglo XX. No obstante, advierte que las obras de Baino poseen una personalidad propia: resultan más festivas, inocentes y lúdicas, sin perder el lirismo ni la expresividad.
Según el poeta, el propósito del artista no es representar hechos, personas o paisajes, sino convertir cada pieza en un acontecimiento plástico. Formas geométricas, colores primarios, ritmos visuales y símbolos de resonancia casi mágica se combinan sobre las maderas intervenidas para construir un lenguaje que encuentra en la abstracción un espacio de libertad creativa.
Oteriño sostiene que Baino crea “una segunda naturaleza” a partir de materiales que alguna vez formaron parte del paisaje costero. Esa transformación permite ampliar la experiencia de lo real y establecer un nuevo diálogo entre la materia, el color y la imaginación, donde los restos que el mar deposita en la playa adquieren una vida diferente.
