La firma con plantas en Santa Fe y Buenos Aires procesa residuos industriales, incluidos los peligrosos, para transformarlos en combustible alternativo y disposición final. Su directora, Daniela Kalinec, explicó el proceso, los desafíos del sector y los planes de expansión.
Grupo Pelco, empresa dedicada a la gestión de residuos industriales, procesa 90 mil toneladas anuales en sus plantas de Santa Fe y Buenos Aires. La firma trabaja con residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE) y residuos peligrosos, entre otros.
Según explicó su directora, Daniela Kalinec, aproximadamente un 25% de los componentes de los RAEE corresponden a residuos peligrosos, mientras que el resto puede recuperarse mediante el desarme. Las plaquetas contienen metales preciosos y cobre, y también pueden recuperarse vidrio o chapa. Sin embargo, Kalinec aclaró que el procedimiento tiene límites: es altamente demandante en términos energéticos y de mano de obra, lo que hace económicamente inviable la recuperación de algunos aislantes, gomas y otros materiales de escaso valor.
Transformación de residuos en energía
Más allá de las cementeras, Kalinec señaló que el combustible derivado de residuos (CDR) puede emplearse como insumo en cualquier otra industria que utilice hornos. Este tipo de crecimiento requiere de ciertas condiciones técnicas para que la maquinaria pueda alimentarse con este tipo de combustible, pero también necesita de incentivos económicos y de una mayor conciencia sobre el potencial de esta alternativa.
“En Argentina todavía no se utiliza el CDR tanto como se podría. Todavía sería necesario algún incentivo estatal o políticas públicas que tengan que ver con la reducción de residuos que van a disposición final o el incentivo para el recupero de materiales”, explicó Kalinec.
El insumo para la fabricación de CDR son los llamados residuos peligrosos, que involucran alto contenido de hidrocarburos, como aceites, combustibles, agroquímicos o medicamentos vencidos. La denominación también abarca materiales textiles o plásticos que hayan estado en contacto con este tipo de componentes.
En un contexto de baja actividad industrial, con una caída acumulada en torno al 2% en lo que va de 2026 según el Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina, las líneas vinculadas al reciclaje pueden verse resentidas. Sin embargo, Kalinec afirmó: “Más allá de la crisis, creo que pudimos superar el prejuicio de que la sustentabilidad iba en contra de la competitividad. La reincorporación de materiales para utilizarse en otros procesos puede, a futuro, ayudar a mejorar los costos”.
Para que la ecuación cierre, la variable fundamental está en los volúmenes, tanto en materia de residuos como de capacidad de procesamiento. De toda la materia prima que recibe, Grupo Pelco puede aprovechar un 30%, mientras que el resto pasa al proceso de disposición final. “Para aumentar ese porcentaje es necesario que los procesos de las industrias se vuelvan más eficientes y generen menos desperdicio”, indicó.
Los mayores proveedores del grupo pertenecen al segmento petrolero, dado que los residuos con derivados del petróleo contienen la mayor composición de hidrocarburos, lo que favorece la generación de energía térmica. También cobran fuerza la industria farmacéutica y las mineras. Kalinec aclaró: “Todos los rubros tienen algún tipo de residuo que de alguna manera se puede incorporar en mayor o menor medida”.
Qué ocurre con lo que no se puede recuperar
El 70% de los residuos que recibe Grupo Pelco no pueden reaprovecharse para la fabricación de combustible, por lo cual requieren un procesamiento para su disposición final. Los procedimientos varían según el tipo de material a tratar.
La firma trabaja con residuos líquidos que reciben tratamiento químico para la extracción de materiales que no pueden ser volcados a la atmósfera como gases, ni como líquidos en las corrientes de agua. “Hacemos un procedimiento de separación y el agua que está apta según los parámetros de Aguas Santafesinas o Aguas Bonaerenses se vuelcan en el curso acuífero más cercano”, explicó Kalinec.
Otro producto que no se puede recuperar es el asbesto, un material utilizado como aislante térmico y acústico. Pese a la prohibición de su uso por su alta peligrosidad para la salud, todavía hay un remanente en circulación. “No se puede reciclar porque es cancerígeno. Se encapsula porque es una fibra volátil y eso hace que pueda ingresar al organismo y adherirse a los pulmones. También hay pilas que no pueden recuperarse y tienen un tratamiento similar”, detalló.
Luego hay residuos que pueden ser incinerados. Respecto al proceso, Kalinec explicó: “La incineración se realiza a temperaturas probadas para la destrucción total del material. Las emisiones están acordes a la normativa vigente. Lo que queda son cenizas que luego pasan a ser dispuestas. Mediante este método, el volumen inicial se reduce en un 80%”.
Grupo Pelco cuenta en Puerto San Martín con un relleno de seguridad que permite enterrar los residuos en su estado final, luego de pasar por el incinerador. De este modo, la empresa completa el proceso de gestión de aquellos materiales que no pueden ser recuperados.
La importancia de la trazabilidad
El modelo de negocios de la empresa está ligado a la trazabilidad. “El generador es responsable de sus residuos desde su generación hasta la disposición final. La trazabilidad implica tener identificado todo el recorrido que hace un residuo para poder saber dónde terminó”, explicó Kalinec.
El instrumento central en este esquema es el manifiesto de transporte, donde se identifican el generador, el tipo de residuo, el transportista implicado, el operador que lo recibe y el tratamiento previsto. A partir de este registro, Grupo Pelco genera la documentación respaldatoria correspondiente al procedimiento aplicado, ya sea para incineración, disposición final o la generación de combustible alternativo.
Kalinec, quien también es presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (CATRIES), señaló que uno de los grandes problemas del sector es la informalidad. Según su conocimiento del mercado argentino, más del 90% de los residuos industriales no se trata en operadores habilitados y terminan acumulados en basurales. Hay unas 150 plantas habilitadas en el país, aunque no todas poseen las mismas capacidades ni están autorizadas a tratar todas las tipologías de residuos.
En los últimos años, aparecieron nuevos operadores locales habilitados a tratar residuos, especialmente vinculados con zonas de actividad minera o petrolera. Sin embargo, la informalidad continúa generando preocupación y, desde la Cámara, buscan promover que más industrias traten sus residuos de forma correcta.
Kalinec afirmó: “Si todo el residuo que se genera hoy en día fuera a parar a los operadores, no darían abasto. Tenemos que aumentar nuestra capacidad productiva, que se puede, lo que pasa es que nadie quiere invertir en eso si no tiene volumen para tratar”.
La empresaria destacó la capacidad de generación de empleo del sector: “la recuperación de residuos tiene potencial para incorporar mano de obra especializada que muchas industrias no tienen. El margen es enorme porque depende de muchos residuos que hoy están en la informalidad”. Grupo Pelco está integrado por unas 210 personas en sus equipos de trabajo.
Una apuesta por la energía sustentable
Kalinec adelantó que el grupo inaugurará en su planta de Puerto San Martín un parque solar junto a su relleno de seguridad. “Esto viene de la mano con nuestra política de generar energías más limpias. En breve, pensamos mejorar también nuestro proceso de incineración para sumarle recupero de energía”, añadió.
La planta generadora de energía solar permitirá al grupo alimentar sus instalaciones y volcar el excedente a la red doméstica. Kalinec estimó que apenas un 10% de la capacidad total de generación de electricidad será suficiente para cubrir su consumo propio.
El crecimiento de Grupo Pelco no depende únicamente de tratar más toneladas, sino de extraer mayor valor de cada corriente de residuos que ingresa a sus plantas, ampliar los destinos posibles para los materiales recuperados y reducir la proporción que termina enterrada. La compañía apuesta a que regulación, exigencias ambientales de las grandes empresas y nuevas tecnologías terminen empujando mayor volumen hacia operadores formales.
