En el marco de la reinauguración de la Biblioteca Leopoldo Marechal del Sindicato del Seguro de Rosario, se realizó un conversatorio que abordó el impacto de las apuestas deportivas en la experiencia del fútbol.
En el marco de la reinauguración de la Biblioteca Leopoldo Marechal del Sindicato del Seguro de Rosario, se realizó el conversatorio “¿Qué nos dejó el Mundial?”, con la participación de Kurt Lutman, Ignacio Boggino, Lisandro Urteaga y Gustavo Méndez, secretario general del Sindicato del Seguro de Rosario. El encuentro, que partió del último Mundial, derivó en una discusión sobre el fútbol, el juego y las prácticas vinculadas a las apuestas deportivas.
Durante la charla se señaló que el crecimiento de las apuestas deportivas alcanza a los adultos y resulta especialmente visible entre los más jóvenes, para quienes apostar comienza a formar parte de la experiencia de mirar un partido. Se mencionó que prácticas como hacer una combinada, apostar en cadena o acertar un resultado habrían ganado terreno frente a conversaciones sobre el desarrollo del juego, el desempeño de los equipos o las acciones dentro de la cancha.
Los participantes advirtieron que la comunicación de las casas de apuestas tiende a borrar la frontera entre jugar y apostar, presentando ambas actividades como parte de una misma experiencia. Se citaron eslóganes publicitarios como “Cuando eres jugador, juegas”, “Ganar lo es todo”, “¿Cuál es tu emoción?” o “Una apuesta es una decisión. Jugá con el corazón y apostá con la cabeza”, como ejemplos de esa operación.
También se analizó la expresión “Jugá responsablemente”, que según los oradores presupone que apostar es jugar. Se cuestionó si la naturaleza del juego se mantiene cuando la experiencia queda supeditada a la obtención de un rédito económico, y se diferenció el juego como actividad gratuita e incierta de la apuesta como transacción económica.
Asimismo, se reflexionó sobre el término “casas de apuestas” y su contraposición con la idea de “casa común” utilizada por el Papa Francisco. Se señaló que el término “casa” remite a pertenencia, protección, vínculos y memoria, mientras que las empresas de apuestas mantienen con el usuario una relación determinada por una operación económica.
En el cierre, se planteó que la disputa no se limita a la regulación de la actividad, sino que incluye la discusión sobre las palabras con las que las apuestas buscan legitimarse y ocupar un lugar cotidiano. Se sostuvo que está en juego el significado de jugar, y se llamó a definir quiénes conforman el conglomerado de empresas, plataformas e intereses económicos, publicitarios y deportivos que buscan apropiarse de las emociones asociadas al juego.
