El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva flexibilización para que los bancos otorguen créditos en dólares a empresas, sin exigir que tengan ingresos en esa moneda. La medida busca ampliar el financiamiento y formalizar el ahorro privado.
El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció una nueva flexibilización para que los bancos otorguen créditos en dólares a empresas, una práctica que estuvo sujeta a restricciones desde la crisis económica y financiera de 2001. El equipo económico dispuso que cualquier empresa podrá financiarse en moneda extranjera, aunque no tenga ingresos vinculados a ella.
En una conferencia de prensa, Caputo explicó que la medida apunta a incrementar el nivel de crédito, principalmente en la industria de la construcción y automotriz. “Los ahorros ya están y están debajo de los colchones, pero si un banco solo puede ofrecer un 1% anual por un plazo fijo en dólares porque no tiene capacidad prestable, la gente no va a estar tentada a depositarlos”, sostuvo. Con esta apertura, el gobierno proyecta que los bancos podrán ofrecer tasas de entre el 4% y 6% anual por los depósitos en dólares, incentivando la formalización del ahorro privado.
El funcionario remarcó que los préstamos en dólares son los que más vienen creciendo y que los depósitos en esa moneda están en un récord. También opinó que una tasa más competitiva en dólares puede generar una baja en la tasa en pesos, lo que contribuiría a generar “mayor empleo y ayudar a reactivar la economía”.
Economía mantendrá la obligación de liquidar estos préstamos en el mercado libre de cambios, con el fin de contar con mayor oferta de dólares para contener el precio de la divisa. “Es una oferta que puede ir desde los u$s 3.000 hasta los u$s 10.000 millones adicionales”, estimó Caputo. Este flujo de divisas permitiría al Banco Central tener un mayor control de la brecha y de las reservas sin recurrir a emisión monetaria.
Caputo aclaró que “la flexibilización parcial de los préstamos en dólares es para personas jurídicas, no incluye personas humanas” y dijo que la decisión responde a un “pedido del mercado”. El gobierno asegura que busca ampliar el universo de tomadores de crédito. En esa lógica, los cambios permitirían que empresas que operan en el mercado interno, pero que forman parte de cadenas de valor estratégicas, también puedan calificar para este tipo de financiamiento. “Es una medida que creemos que va a ser bien recibida por las industrias, por el sistema financiero”, afirmó.
Horas antes del anuncio, Caputo utilizó su cuenta de X para fijar la postura oficial. El titular de la cartera económica enfatizó que la prioridad absoluta sigue siendo el equilibrio fiscal y la remoción de regulaciones que, a su juicio, funcionaron como un “impuesto oculto” a la producción durante años. Además, enumeró una serie de logros del gobierno de Javier Milei: “Según la Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa, en los primeros siete meses del año las exportaciones de las pymes sumaron u$s 6.446 millones, un 26% más que en el mismo período de 2025 y alcanzando el mayor valor desde 2013”. También dijo que la cantidad de empresas exportadoras creció 4% en relación al año pasado y 6,6% frente a 2023.
La medida modifica el consenso de la posconvertibilidad, que impedía que los bancos comerciales otorguen préstamos en dólares a personas jurídicas que no sean exportadoras o que no tengan garantías de estas. En 2002, después de la salida de la convertibilidad y de la pesificación asimétrica, un decreto limitó esas operaciones para evitar un problema de deudas en dólares ante una eventual devaluación. En esa oportunidad, se dispuso que solo se pudiera prestar en dólares a quienes trabajen con el comercio exterior.
Un informe difundido en marzo por el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (Ceso) advirtió que la expansión de depósitos y créditos en dólares puede generar un circuito de “argen-dólares”, en el cual “los depósitos en moneda extranjera se expanden sin respaldo real en reservas”. “En un contexto en el que el BCRA no puede actuar plenamente como prestamista de última instancia en esa moneda se incrementa el riesgo de no poder responder a un retiro de depósitos”, alertó el informe.
El grupo de economistas que coordina Andrés Asiaín señaló que el riesgo de que las corridas cambiarias se contagien al sistema bancario aparece si el crédito en dólares se expande hacia familias y empresas que no generan divisas, ya que “en caso de una devaluación, se incrementaría fuertemente el peso de las deudas en dólares de agentes con ingresos en pesos, generando un vínculo directo entre tensiones en el frente externo y la estabilidad del sistema bancario”. La medida ocurre en un contexto de morosidad creciente del crédito en pesos.
El tipo de cambio real se encuentra en niveles históricamente apreciados y la cuenta corriente presenta déficits persistentes, lo que vuelve plausible una futura corrección cambiaria. “En un contexto internacional crecientemente volátil, avanzar hacia una argen-dolarización del crédito implica asumir riesgos macrofinancieros poco recomendables”, advirtió el trabajo.
