Carlos Martínez, suboficial retirado del Ejército, se encadenó este lunes en la puerta de la sede de Iosfa en Rosario para reclamar la reactivación de la cobertura médica. Su esposa, Andrea, debía ser operada de cáncer de mama el 23 de julio, pero la intervención fue cancelada por una deuda de 1.100 millones de pesos que la obra social mantiene con la Asociación de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario.
El suboficial retirado del Ejército Carlos Martínez, de 72 años, se encadenó este lunes en la puerta de la sede de la obra social de las Fuerzas Armadas (Iosfa) en Rosario, ubicada en España al 1500, para reclamar la reactivación de la cobertura médica. Su esposa, Andrea, debía ser operada de cáncer de mama el 23 de julio, pero la intervención fue cancelada porque la Asociación de Clínicas Sanatorios y Hospitales Privados de Rosario cortó la prestación a los afiliados de Iosfa desde el 9 de julio.
Según informó La Capital, la deuda de Iosfa con la asociación asciende a 1.100 millones de pesos. La cancelación de la operación fue comunicada a la familia por el sanatorio donde Andrea se atendía. Martínez se presentó en la sede de Iosfa y habló con el delegado de la obra social, quien envió una nota a la asociación de clínicas para solicitar una excepción por tratarse de un tratamiento en curso. La respuesta no llegó.
Martínez anunció que volverá el miércoles y se quedará «hasta que me den una respuesta». En declaraciones a La Capital, sostuvo: «Si me voy a Buenos Aires, todo el país va a ir para allá porque están cortando en todos lados. Entonces se va a congestionar la atención en el Hospital Militar y se va a olvidar el reclamo de la obra social». También afirmó: «Nosotros queremos que se reactive la obra social. Pagamos para eso».
El exsuboficial ingresó a las fuerzas a los 16 años y aporta a la obra social desde hace más de cinco décadas. Es paciente diabético. Sobre su situación, declaró: «La salud de mi señora está en juego».
Este lunes, en la sede de Iosfa se realizó una manifestación con olla popular convocada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) delegación Rosario, coincidente con un paro nacional. Lorena Almirón, secretaria general de ATE Rosario, dijo a La Capital: «Hay una deshumanización tremenda. No se puede entender porque nadie da una respuesta cuando hay una persona encadenada que está pidiendo para que su esposa tenga tratamiento oncológico».
Según ATE, en Rosario hay unos 3.700 afiliados a Iosfa sin cobertura médica. Se trata de efectivos del Ejército, la Marina y la Fuerza Aérea, más trabajadores del Estado y docentes del Liceo Aeronáutico Militar (LAM) de Funes.
El gobierno nacional anunció meses atrás el traspaso de los efectivos de Gendarmería y Prefectura Naval de Iosfa a la prepaga Medicus. Con esa decisión, los afiliados de Iosfa se redujeron un 45% y la obra social mantuvo la deuda contraída por las prestaciones de esas fuerzas. Alejandro Sortino, referente de ATE en Iosfa, relató a La Capital el caso de una compañera que llevó a su hijo al médico por apendicitis luego del corte de prestaciones y le facturaron 7.300 dólares por atención particular.
