Tras la confesión del DT Lionel Scaloni sobre haber padecido herpes zóster, especialistas locales explican los síntomas, riesgos y recomendaciones sobre esta enfermedad viral.
En los últimos días, los síntomas y consecuencias del herpes zóster volvieron a estar en el centro de la agenda luego de que el director técnico de la selección argentina de fútbol, Lionel Scaloni, confesara haber tenido esta infección al finalizar el Mundial en el que el equipo nacional se consagró campeón. “Me salió un herpes cuando el cuerpo se relajó”, dijo Scaloni, para remarcar luego que el cuerpo pasa facturas después de la tensión y el estrés.
La Capital consultó al infectólogo Mathías Lahitte, del área de Epidemiología de la Secretaría de Salud Pública de Rosario. El especialista explicó que el herpes zóster “es una enfermedad viral causada por el virus de la varicela, al que popularmente se lo llama culebrilla. La reactivación de ese virus (varicela zóster) produce el herpes. Por lo general, luego del episodio de varicela en la infancia, queda latente, como dormido en los ganglios, y luego, por algún motivo se genera una reactivación y aparece la lesión del zóster en un nervio, incluso en múltiples nervios”.
Según la Sociedad Argentina de Dermatología, se producen entre 50 mil y 100 mil casos al año en la Argentina, pero como no es una infección de denuncia obligatoria al sistema epidemiológico, los números son estimativos. Los médicos rosarinos y de la zona, ya sean clínicos, dermatólogos o infectólogos, aseguran que suelen ver a menudo en sus consultorios personas que llegan con este cuadro o con síntomas posteriores. “El herpes zóster puede aparecer en la región dorsal del cuerpo y muchas veces lo vemos también en los nervios craneales, en la cara”, comentó Lahitte.
Síntomas y edades más riesgosas
Sensación de hormigueo, picazón y enrojecimiento de la zona son las primeras señales. El infectólogo comentó que luego de los 50 años la aparición de esta enfermedad es más frecuente, y más en la tercera edad. “Una de cada tres personas van a tener algún episodio en la vida”, dijo el experto. También puede darse en quienes están inmunodeprimidos, por ejemplo personas que atraviesan un tratamiento oncológico de quimioterapia o con alguna droga que baje las defensas, o con enfermedades crónicas que predispongan a infecciones.
Se caracteriza por un comienzo con hormigueo, sensación de ardor en la zona afectada, picazón, mayor sensibilidad de la piel y luego aparecen lesiones vesiculares, como en ramillete, con una base colorada, eritematosa. “Esta es la característica de la lesión ya evidente, pero a veces solo aparece el dolor por la afectación de la mielina que recubre los nervios”.
¿Y si se complica?
Como posible complicación, “puede aparecer la neuralgia posherpética, que es un dolor fuerte en la zona”, dijo el médico. “Es el compromiso nervioso posterior, que requiere analgésicos y que es un dolor prolongado. Muchas veces necesitamos otras drogas como opioides, o antineuríticas”, por la magnitud del malestar, detalló el infectólogo. Además pueden infectarse las lesiones con alguna bacteria, enumeró Lahitte. En menor medida, pero posible, se encuentra la afectación del sistema nervioso central como si fuese una “meningoencefalitis”, y en ocasiones, “alteración visual en caso de afectar los nervios craneales, una rama oftálmica”.
Quiénes deben vacunarse
Las vacunas para adultos no están disponibles en el calendario nacional y gratuito. Por eso, cada persona debería consultar con su médico de cabecera si recomienda que se aplique alguna de las dos vacunas que están en el mercado para minimizar el impacto de esta enfermedad, en especial la neuralgia posherpes, y además disminuir los episodios recurrentes.
