El volante de 20 años, portador de la camiseta número 10, busca consolidarse en primera división bajo la dirección de Frank Kudelka.
En Newell’s Old Boys, a principios de año, a Valentino Acuña le asignaron la camiseta número 10, lo que refleja la confianza depositada en una de las promesas surgidas de las divisiones inferiores del club. El volante de 20 años es considerado una de las últimas joyas de la cantera rojinegra, pero hasta el momento no ha logrado afianzarse en el primer equipo.
El número 10, cargado de simbolismo en el fútbol, representa la responsabilidad de crear juego y ser referencia dentro del campo. Acuña ha mostrado condiciones en las inferiores que indican que podría alcanzar ese nivel, pero en primera división aún no ha conseguido rendimiento consistente.
Con la llegada de Frank Kudelka como entrenador, el cuerpo técnico se ha propuesto como uno de los principales desafíos potenciar al jugador. Según trascendió desde el Centro Griffa, se trabaja en la puesta a punto física y futbolística de Acuña para que pueda mostrar su mejor versión.
En paralelo, la directiva busca un volante de generación de juego como refuerzo, pero la recuperación de Acuña podría significar un aporte significativo para el equipo.
Durante el primer semestre, Acuña disputó 17 partidos: fue titular en 5, estuvo en el banco en 7 y quedó fuera de la convocatoria en 5. Su último encuentro como titular fue ante Acassuso por Copa Argentina, donde Newell’s perdió 2 a 0. En el torneo Apertura, su rendimiento fue de mayor a menor, con actuaciones destacadas al inicio y una merma progresiva.
El entrenador Kudelka cuenta con un período de casi dos meses de pretemporada para trabajar con el plantel, lo que brinda un contexto favorable para la adaptación de Acuña. El club espera que el jugador pueda consolidarse y convertirse en una pieza clave en el esquema del equipo.
